RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 7 de junio de 2016

POEMA CANSADO

 
POEMA CANSADO


Soporto por tí un dolor en la nuca,
rabia de distancia en el estuche gris de tu perfume,
cansancio en la maleta de viaje;
el precio es alto para tan poco verte,
cuesta menos subir a la gloria, despedirme
del cráter que puebla mi sueño,
cuesta la misma vida mandarte lilas y memorias.
Ha sonado un clarín de olvido
y lo llevas a fuego en latín y orgullo,
soy mercader y tú me vendes,
una copia exacta del negativo de tu desamor, soy;
escrupuloso me detestas, educado me rehuyes,
me amas golfo y me sobas la caridad
en nanas de gritos que te aquietan, dices.
Vuelvo a reposar la nuca, me dueles tú, en el fondo;
me desvirtúas y de la soledad me aflijo.
Tirito de miedo mientras atosigas
el péndulo romántico de mi cuerpo,
y por tí pierdo la clase de amor de las nueve;
si antes me canso, antes muero
y te libero de pronunciar mi nombre.


Ramón Llanes 28-8-98.

lunes, 6 de junio de 2016

EL HOMBRE DE ALMOHARÍN

 

EL HOMBRE DE ALMOHARÍN

Traigo su estracto de vida ahora que le llega la muerte, para más recordarle.




A medio tiempo entre conversación y sosiego, me cuenta Bartolomé su andanza vieja y me hace entrar en sus recuerdos; llegó a otro lugar que no era el suyo cuando apenas los años le apretaban las piernas y los horizontes se le hacían largos como la esperanza; llegó a poner su música en otra parte, a contar atardeceres desde la arena, a volcarse en un paisaje nuevo y febril. Y se puso pinturero hasta enamorarse y en este lar cálido cumplió sus hazañas, calculó su descendencia por cuatro veces y forjó anhelos para los suyos.
Bartolomé nació en Almoharín y muchos son los días en que le aparece su nacencia extremeña; me habla con su acento, aún intacto, su modal sereno, su humor de secano, su estampa de elegancia, su risa, su indiferencia por casi nada. Pregunto si ha llegado, cursando mi broma del aperitivo, y me recibe burlón y tierno. Y, juntos, le ponemos cada día mística de manzanilla a la vida.
Desea Bartolomé mucho más que cumplir años, tiene un ideario de cercanía que le implica inventar pensamiento itinerante para seguir buscando y encontrando a todos los suyos; a quienes se quedaron, a quienes se fueron, a quienes aún conservan la nobleza de su cruz de estirpe en el anagrama de su identidad. Indaga y realza su esfuerzo hasta unir lo perdido y empalmar sus sueños completos aquí al lado de este mar ya suyo, sin consentir siquiera un minuto de olvido de su pueblo, a sus higuerales y a sus frutos.
Bartolomé Cruz tiene estímulos de entusiasmos y constante alma para todos sus empeños y sigue espulgando en su hemiciclo del tiempo empeñado en encontrar las huellas de los suyos, quizá para fundirles con abrazos.



Ramón Llanes. 10.1.2012

ÁRBOLES

 
ÁRBOLES


Leía hace poco en una revista que se calcula pueden existir en España unos cinco mil millones de árboles. Es una cifra alta pero insuficiente para las necesidades del equilibrio en el ecosistema; es sin embargo halagüeño el dato, no somos de los países más escasos en arboleda, ello indica que la fiebre devastadora no ha podido devaluar de manera alarmante ese equilibrio que nos permite sobrevivir con garantías al menos algún tiempo. Al hilo de este comentario también leí que el paso del tiempo erosiona tal número de árboles que sería imprescindible que cada español sembrara trescientos sesenta y cinco árboles al año para continuar con la perpetuación de la especie. Y leí más, leí que al ritmo actual de eliminación de árboles a consecuencia de talas incontroladas, fuegos, urbanizaciones etc, a menos de una década nos quedaríamos casi con la mitad de ellos.
Leí también, por seguir pulsando el ánimo de mi curiosidad, que la función de un árbol en el ecosistema es más importante que una alcantarilla, más que una planta de reciclaje de residuos, más que un camino, más que una estrella. Leí que de los árboles depende nuestra existencia y muy mucho nuestro bienestar en salud. De tanto leer sobre los árboles reflexioné que, visto el panorama, era preferible cerrar la revista y olvidar lo leído, pero no lo hice.


Ramón Llanes.

COMPAÑEROS DE VIAJE

 

COMPAÑEROS DE VIAJE


Un brindis por el ser humano,
por el amor, sin diferencias.

Cuando suena un acordeón, te recuerdo; es un momento sinfónico y dulce, se cae el tiempo, los duendes conspiran para hacernos felices, la lluvia tiene esa cadencia de acompañamiento y sonido que parece hecha para una tarde contigo. Cuando es atardecer, te recuerdo; es el momento único que esperaba, me siento a delimitar mis sueños, trato de disimular el cansancio, me atavío con esa nostalgia que a los dos nos gusta, cierro los ojos como tú me enseñaste a cerrarlos, duermo pensando que te tengo en los brazos. Cuando estoy alegre, te recuerdo; se me abre la sonrisa porque he vuelto al lugar donde nos conocimos, los árboles tienen ese olor a calma y la mar se quedó como esperándonos, la voluntad del viento, empujando hacia el lugar de las dunas, donde nos besábamos, los gritos acompasados del silencio, la mirada nuestra a nosotros. Cuando paseo las calles altas de nuestro cielo, te recuerdo; te traigo a la pared, te pinto con la memoria, hago los trazos tan grandes como nuestra complicidad, me reservo los colores pastel, que son los tuyos, te lleno la nariz de rojo, por tu vergüenza al encontrarnos por vez primera. Cuando hace frío, te recuerdo; fueron aquellas noches, juntos, acurrucados al fuego, escuchando el chisporroteo de la candela, sin miedo, con las ganas abiertas a las esperanzas, siempre con los ojos pendientes de los ojos, allá en nuestro propio sentimiento. Ahora que te amo, te recuerdo; he puesto el rumbo hacia ti, compañera, me has multiplicado la vida y estamos inquietos solicitando tenernos otra eternidad, ahora que nadie se nos acerca para medirnos la distancia, ahora que somos dos por dos y las nubecillas oscuras pasan de largo, ahora más que nunca te recuerdo, compañera, por todo cuanto a tu lado me queda por amar.


Ramón Llanes.

domingo, 5 de junio de 2016

PRENSA

 
PRENSA


La lectura de los medios que nos traen las noticias no responden -la mayor de las veces- a nuestros deseos, siempre nos cuentan tragedias, asuntos políticos, mucho deporte, toros, etc y suelen prestar poca atención a los acontecimientos diarios que ocurren en la esfera de la normalidad; y me gustaría que la prensa estuviera más de nuestro lado, que se entretuviera en nosotros, en nuestras cosas de todos los días, en contar la razón de un beso, una locura de amor en tono positivo, en contar la historia de un hombre que trabajó desde los 12 años hasta los setenta y cinco, en hablar de las gentes que son felices, de las mujeres que hacen obras de arte en las cocinas y en la vida, de enseñarnos cómo son las escuelas por dentro, cómo es el alma de un sabio o cómo se hace un poema o cómo le entregan un importante premio literario al escritor Rafael Vargas.
Estas cosas no tienen interés público, parecen quimeras, y la prensa mayoritaria nunca se preocupó de que lo tuviera y es nota de costumbre en muchos ciudadanos abrir el periódico por la página de las esquelas y volver a cerrarlo. Como solo soy lector se me ocurrió que podía emitir mi opinión sobre este caso y ahí la dejo, con todo mi respeto.

Ramón Llanes. 5 junio 2016

sábado, 4 de junio de 2016

EL REGALO


Un hombre y una mujer, descalzos por la arena, primer atardecer en la orilla de la mar deseada y nunca vista. Un hombre y una mujer, seres de tierra adentro, amor nacido en los horizontes altos, allá en la montaña, han descubierto la magnitud de la mar soñada. Ella, ojos de canela, hace hoy veintitrés que la nacieron; él cumple veinticinco también hoy. Han dejado sus manos acariciar el agua tan mansa, se recrean en la crecida de la tarde en un despampanante rojo de sur y cogidos al suelo por los pies desnudos se besan en parpadeos de salinidad, viviendo algo nuevo.
Elegirán luego un detalle en la tienda más próxima, rendirán cuentas al calendario en agradecimiento y brindarán como saben, con besos.
Y después del éxtasis de la mar, en la primera nota oscura de la noche, la mujer vistió de seda blanca su cuerpo ardiente, prendió de sus cabellos hojas de retama chillando el amarillo, guardó sus manos en su misterio y esperó con los labios ansiosos al amado.
El hombre, de rubio lacio, se entrenó a emociones, puso un canto tenor mientras calzaba zapatos de cumpleaños y vestido de enamorado asomó una flor de retama por el ojal de la solapa de su traje de mar. Se izó el cabello y abrió los labios a la amada. Se miraron, envolvieron las bocas en el regazo del beso, ampliaron la luz con la solemnidad del amor y se entregaron al deseo del regalo por aquella dicha.
En ambos estuches una caracola de mar y un “te quiero”.

Ramón Llanes. (SECUENCIAS DEL MÁS ADENTRO)

viernes, 3 de junio de 2016

GENTE LINDA


GENTE LINDA

 

            A un aventurero que recorrió el mundo de manera casi precaria le preguntaron qué paisaje le sorprendió más y cuál fue la mayor de las emociones sentidas. Las gentes son lo mejor del mundo –dijo-. Y luego añadió las ayudas recibidas, las sensaciones compartidas, las sonrisas de los menos favorecidos. No encontró caníbales, gentes de mal, perniciosos, malvados, miserables; encontró amabilidad, humanidad, afecto.

            El mundo del aventurero es más extenso y amplio, nosotros discurrimos en un entorno pequeño y conocido, las personas que nos cruzamos pertenecen a nuestro magma de vida, somos los mismos seres con distintas casas pero ¡cuánta gente linda tiene nuestro pequeño mundo!, ¡cuánta mujer entregada, cuánto hombre incansable, cuánto niño alegre!. Bien pensado y bien valorado, el ser humano de nuestra cercanía es el más excelente patrimonio del que podemos gozar. El don preciado que complementa nuestra dignidad; ¡qué hacer sin él!.

            Los pueblos están repletos de complicidades, siempre existe alguien para consolar un desencanto, otro alguien para comprender un dolor, otro alguien para un aliento. La conciencia de estos seres imprescindibles no tiene parámetros ni niveles de exactitud, actúa con el impulso de los sentimientos y acude a una llamada no escrita de la ética. La gente linda mantiene el paisaje y consolida el amor.

            La parte más íntima de nuestra individualidad se alimenta –puede parecer- de autoestímulos personales pero siempre precisa de un empuje común que solo la colectividad aporta. Y la predisposición del ser como único y como colectivo es suficiente para diseñar, consolidar y restaurar todo lo que concierne al universo de las emociones y cumple a la perfección su función solidaria y reparadora. Gente linda.

 

            Ramón Llanes. 25.10.2013.