RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 11 de junio de 2017

DISTANCIA


TH-21. DISTANCIA

 

Aligera la emoción
que no estoy sobrado de tiempo
y ponle límite a la desmesura de esta distancia,
hazte ver por todas las oscuridades,
acarrea los muebles, prepara la hornacina,
triunfa, si es tu gusto, llevándome,
dale un respiro a la agonía
que a tanto como yo te sufre,
no olvides traer el gesto de huir
y los pendientes del silencio,
anda, no estoy sobrado de tiempo
que el jueves me ejecutan.

 
Ramón Llanes. (MEMORIA DEL PRÓDIGO).

CONTADOR DE VERSOS


CONTADOR DE VERSOS

 

                Abre el lector la primera inmortalidad del poeta, el verso inmortal que acechaba los gremios escondidos de la memoria, abre el lector la página sensorial de la vida formada por búsquedas y encuentros ante la dolencia de ambas; las letras del poema tienen esa acepción íntima que se escriben con más parte de alma que de pluma y se sostienen en el reto más inmenso de saber entenderse con la tristeza. Verá el lector el paisaje anclado en la querencia, la madre como primigenia razón, los juegos que valieron un tiempo de historias para poder contarlas al hilo de una corpulencia de pensamientos. Todo se ha hecho más grande al pintarlo en el blanco y vestirlo de verso, todo aquello que durmiera significa ahora la fracción más golosa del libro. Abre el poeta su ductilidad, su armonía, todo su canapé de emociones para asentarlos en su horizonte de sueños.

En la generosidad de estos versos leerá el lector las manos del poeta, los ojos tan abiertos del poeta, la soledad tan asomada del poeta; es el renglón multilateral de un poema único que se descifra a través de los rasgos que caracterizan sus creencias en la libre disposición de su vida trasladada desde la génesis a la soberbia, a la osadía, a los pasos utópicos o desde aquella deleitosa amalgama de raíces que forjaran su propia solemnidad. Se ha consumido el aire para soportar los versos escritos y solicitar el amor, la esperanza, la entrega adivinadora del lugar donde se esconden las veleidades, aquella rama última del solsticio, su poema no nacido a la esfera, su preocupación machadiana, sus colores ambiguos que se retratan en la crepitación de un suspiro cualquiera. Se ha ido haciendo poeta en el poema, metáfora en el verso, comprendido en los atardeceres; es el poeta quien ha devenido fuerte para solventar las dudas, es el mismo poeta –con arrojo y coraje- el precursor de sus lances líricos para devolver a la gratitud su admirada bonhomía.

Están contados todos los versos en una lista útil para ser sabidos. Ha germinado esa facultad sana de escribir para uno mismo con la seguridad de saber relacionarse  con la multitud o con una parte aliada del mundo que le ocupa. Al leerle los silencios se le entienden los márgenes o dígase que todo son crepúsculos que vienen a hacerse en la prontitud de una tarde que nunca sabe comenzar. Será para el lector una algarabía de sensaciones distintas y nuevas perfilarse como buceador de las insinuaciones y premuras que el poemario ha sugerido en su clase de melancolías.

 

 

Ramón Llanes. Mayo 2016.

sábado, 10 de junio de 2017

CUÁNTOS DESCUIDOS


¡CUÁNTOS DESCUIDOS!

                Nos iríamos diez años atrás cuando alguien llenara de agujeros el cajón de los recursos y disparara el gasto hasta dejarnos pobres, en la indigencia, con todas las garantías perdidas, con el déficit al nivel más alto, cuando estuviéramos desheredados de esperanzas y de posibilidades de recuperación. Nos iríamos allá, al poco tiempo de la sucesión en el mando para recordar qué lenguaje social se quedó en el aire de este nuestro país, poco antes del relevo.

                Y aquello que pareciera un lodazal –en el argot más perverso de la más crítica y despiadada actitud política- se cubrió de nuevas manos que nos ajustaron las mentes, nos enseñaron la austeridad a unos cuantos –solo a los del furgón de cola-, nos inyectaron veneno contra la rebelión, nos cerraron las bocas de comer y nos pusieron en otro lugar distinto de la dignidad, todo lo contrario a cuanto estábamos aspirando.

                Qué hicieron de grandeza?, qué destacamos ahora, diez años después, de logros obtenidos, de pasos adelante, de avances económicos, de felicidad?, qué leyes importantes han surgido de esta nueva arrogancia?. En romance laico puro “cualquier tiempo pasado fue mejor”, lo dice el aire que respiramos en este país tan hermoso como la vida y tan horrendo como los descuidos.

 

                Ramón Llanes, nueve junio dosmildiecisiete.

viernes, 9 de junio de 2017

LA VOZ ETERNA

 
LA VOZ ETERNA

No has adivinado dónde se me encuentra.
Mi voz presente, mi clima, mi nostalgia,
te llevarán a mi,
mientras se hunden los lodos
puedes hundirte conmigo
en pan o hambre,
en ligereza de la huída,
en libertad del abrazo.
Te llamo con voz de presente
al nuestro muérdago de ondulados sitios,
con voz de presente
que es de gritos y deseos.


Ramón Llanes. (MEMORIA DEL PRÓDIGO).

PENSAMIENTO AMOROSO


jueves, 8 de junio de 2017

UN RINCÓN DE HUELVA


CIERTO OLOR A MARISMA

 
CIERTO OLOR A MARISMA


Eternamente marisma, piélagos, humedales, lodazal y equilibristas del fango . Marisma en plena comunión con eriales de estopa, angosta paz irritada a fuego y satisfecha por especies en reproducción anunciadora, consuelo del sobresalto en cualquier pulmón que mira a Huelva, allá por las bacutas despiertas y los ánades, y no más que las funciones oficiales deshaciendo libertades. Marisma con encías de odieles y tintos unidos en la misma respiración, cuando a propósito la mar les estorba y les requiere.

Cierto olor a enjambre de olillas desquebrajadas por la parsimonia del hedor que agota. La vida en la marisma comprada cada día a precio de escondite, sufre miocardios de estrés y suele moverse y revivir por no irse.Tiene poco espíritu el agua, no se afeita con brochas de espuma, calla, presume una soledad de vaivenes a los ritmos luctuosos de dictadoras mareas, tan lejanas. Fuerte olor a marisma agallando en los témpanos agoreros de abundancia. Olor a brea suelta y a pócimas de sal, olor a costumbre, a fresco, a citrato de niñez empuñado en los ojos rizados y verdes del tiempo bruto tan sordo a la eslora, tan rácano al espacio.

Huelva no equivocó el paisaje, se confió a la suerte de los pretéritos y nació ácrata, agradecida y suficiente; ganó remos y compró gentes; sufragó las comodidades y las luces hasta que se llenó con la misma vida que proporcionaban los humedales para erguirse en todas las orillas.

Esta ciudad, rica en palpitaciones, es umbral para sortear islotes y meteoros; acoge, recibe, entretiene y colecciona a advenedizos como entrega maternal que obligara el apego a la marisma. Es nuestra opción primigenia, el valor calado que nos presenta diferentes a fenicios antecesores, romanos, árabes y tartessos; ya somos ribereños de marismas de Huelva, de tez sólida, mirada abierta (como la mar) y actitudes ganadas a las convivencias. Es la Huelva nueva, ya brotada, ya esparcida en las colonias mismas de la hospitalidad para que quien se marche salga llorando. Esa es motivación de orgullo; que Huelva siga oliendo a marisma, siga estableciendo pautas de diferenciación con quienes nos conquistaron. Ahora vale.
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Ramón Llanes.