EL DIOS DE MI MADRE
A mi madre no le gustaba que yo fuera por la vida sin su dios y rezaba por mí, para que el rezo ejerciera su poder y me “convirtiera” porque quizá todo el dios de mi madre estuviera en la plegaria; “quiero ser mejor -decía- y que todos los seres del mundo sean mejores”; ella era infinitamente buena por naturaleza y así lo demostró en su existencia, aunque no hubiera rezado siquiera un avemaría, fue buena, genéticamente buena y los “rosarios” no pudieron hacerla mejor. Y ella me decía que yo era bueno y me amaba sin tener en cuenta mis credos y así anduvimos juntos una calentura de años.
Ramón Llanes
No hay comentarios:
Publicar un comentario