RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 9 de enero de 2013

DIARIO DE COMEDIANTE


Consumidores comediantes

Figuradamente unos aplauden, otros bailan; unos cantan, otros jalean; unos corren, otros observan; unos trabajan, otros miran; consumidores de la energía solo los que están en la onda activa, comediantes, todos; comediantes de la inercia, del desequilibrio, consumidores del derroche, del esbozo, de lo vendible; comediantes conscientes del papel con glosa última de interés general que culmina en un entretenimiento cuanto menos y cuanto más en un aporte escénico. En la consumación de los bienes consumibles se parte de posturas distintas, se trata de la posesión cuanto mejor o de la destrucción cuanto peor.
Los comediantes no representan la comedia de los demás ni siquiera la suya propia, ni todo es comedia en sí; la comedia pura es la figuración literal del consumismo, se dan las notas de desequilibrio, locura transitoria colectiva, ansiedad y manías. Y jamás cierra el telón, salvo excepciones. En los comediantes premia la pulcritud de un títere o drama que relega la vida a un segundo plano cuando el teatro es la realidad, ocurre que la comparación con los consumidores en semejante azogue escapa de cánones. Es que prosiga la idea de conspirar para que sea comedia consumida, comediantes de masas; para que se escinda el compromiso de seguir, figuradamente, contemplando el consumo desmedido como la peor de las reales comedias de la historia.



Ramón Llanes.

martes, 8 de enero de 2013

MIS CÓMPLICES REYES



Hasta no importarme quiénes en verdad eran los reyes, ha tenido que pasar por mi vida toda una eternidad. Ahora no me importa quién lleve corona, quién ostente privilegios, quién me traiga regalos ni me importa quién se suba a la carroza de mis sueños a observarme cómo me hago feliz esperándoles. Los reyes, mis escogidos reyes, son mis cómplices en esto de tutear al universo y me permiten hablar o gritar a mi gusto porque forman parte esencial de mis entretelas emocionales y nos tratamos con un desmesurado afecto y con el magnífico respeto con que se tratan los dioses. Somos cómplices en la aventura de los sentimientos.


            Mis reyes están en mi oriente y están en mi poniente; están en mis manos, están cerca de mis ojos, se tienden a mi sol, anochecen conmigo, buscan y encuentran los mismos afectos que a mí me precisan; mis reyes cómplices son de hueso y saliva, de coraje y voluntad, de tripas y alma; mis reyes me tienen y a mis reyes tengo.

            Apenas un rato atrás estuve con uno de ellos, ahora quizá escriba para otro, anoche cenamos juntos, reyes y yo; mañana veré a mis reyes de hueso trenzarme sonrisas, pronunciarme miradas y tocarme los besos. Así, desde siempre, desde que supe y conocí de su espacio, desde que la razón me condujo al corazón, desde entonces me codeo con reyes de verdad que son tan perfectos que saben llorar y sufren y se desaniman y se duermen.

            No es un secreto, todos los míos saben que aliento esta debilidad por la realeza, saben que me muevo en la indigencia con ellos y que escucho música con ellos, que desayuno miel o manteca con ellos, que muero con ellos y resucito con ellos, que me sorprendo con ellos. No es un secreto, los míos lo saben, como lo sabes tú, desde ahora.





RAMÓN LLANES 7.1.13.
publicado en digitalextremadura el 8.1.13

lunes, 7 de enero de 2013

HUMO VIEJO


Los Reyes de Tharsis
Tal vez todo aquello que pareciera leyenda oscurecida por el tiempo, haya de ser verdad. Y tal vez, donde ahora pisamos, fuera en lo antiguo, centro de civilizaciones que denominaran a nuestras tierras el lugar de “las minas del Rey Salomón”. Y de aquí, magma del oro y madre de búsquedas milenarias, mismo de esta piedra, de esta sierra ensillada, de estos atajos, de aquí, casi sin duda, salieran esos magos o reyes que adoraran al recién nacido Jesús de Belén.
Se le ocurrió al Papa y todos quedaron sorprendidos por el hallazgo olvidando que la Biblia refiere en veintidós ocasiones a “Tarsis”, así sin la hache (esta se incorporó más tarde, con la explotación británica) como una de las primeras minas de occidente.
En honor a esta consideración papal, los habitantes de esta noble y castigada tierra han urdido entusiasmos y emociones para recrear esa partida de los famosos Reyes magos; la mina de filón sur o corta del oro, (mismo lugar de aquellas primeras excavaciones mineras de romanos y otros explotadores), acogió la idea y puso su solemne y monumental escenario natural de colores y profundidades, los habitantes pusieron el resto, hasta llenar el aire de una nueva tonalidad.
Fue digno de ver, el orgullo pudo más que la desidia; la idea se proyectó hacia todos los siglos atrás y la mina fue oro una vez más. Allí revivimos sueños y deseos, todos juntos, todos los ciudadanos de Tharsis que han mamado con fe aquel sustrato de vida. Fue digno de vivir.


Ramón Llanes.
7.enero.2013.

LOS REYES DE THARSIS.

RECREACIÓN DE LA SALIDA DE LOS REYES DE THARSIS
DESDE LA MINA DEL ORO. 4.1.13.

LOS REYES DE THARSIS

RECREACIÓN DE LA SALIDA DE LOS REYES DESDE LA MINA DEL ORO EN THARSIS
4 DE ENERO DE 2013.

domingo, 6 de enero de 2013

DIARIO NUEVO DE NAVEGANTE.

FIN DE AÑO EN CASA DE MADRE CANDELARIA

martes, 1 de enero de 2013

DIARIO DE NAVEGANTE


DOS MIL TRECE DESEOS





Es sabido que el exceso de parabienes y la reiteración de los buenos deseos no mejoran el bienestar ni colaboran siquiera a establecer unos parámetros más idóneos en la calidad de vida de nosotros los humanos pero al tratarse de una norma de cortesía y educación, bien arraigada, se ha extendido su uso hasta el punto de constituir uno de los centros de atención y costumbre en momentos importantes de nuestros acontecimientos y razones. Se prodigan en Navidad las felicitaciones, los deseos de felicidad, el positivismo con la delicadeza del próximo futuro, las apertura de las esperanzas y todo cuanto huela a concordia y armonía. Hemos creado una fórmula, quizá con título de semidios, para creer que podemos ser capaces de cambiar en algo nuestro más cercano entorno.

Para no salirme por la tangente, me apunto a este desparpajo y describo un listín de aprecios que vería con buenos ojos se convirtieran en realidad. Pero mi referencia a los deseos, sin ser mediocre, no deja de parecer genérica, abstracta, imposible y vieja; se me hace nudo en el pensamiento porque caeré en el desaire de volver a desear lo del año anterior y lo del otro y aquello que deseé diez años atrás, caeré en la burda posición de haberme quedado inmovilista, incluso de pensar que mis viejos deseos, al ser los mismos, están caducos. Porque si pido paz estaré repitiendo mi deseo del ochenta y dos; porque si digo libertad creerán que me refiero al sesenta y ocho y los más reaccionarios me tildarán de repetitivo al sobreentender que la libertad ya la tenemos; si deseo felicidad en tono mayor, para todos, habré vuelto a las cavernas; si me refiero a los deseos de trabajo, vivienda, familia, discriminación, justicia, etc, me tacharán de loco; y si se me ocurre reivindicar a modo de deseo un cambio general, de cabo a rabo, de esta cómica sociedad, no me oirán y seré desde ahora mismo causa de más olvido.

He cerrado mi listín de memorias afables para traerte este final de año cumplido sin glorias y he abierto mi rabia, otra vez, para desear, para los dos, para tí y para mí, dos mil trece deseos fuertes para tener la enorme capacidad de obrar hasta conseguir que no sean los ajenos a mi vida (aquí se pueden poner todos los nombres de banqueros, políticos y otros elementos de mal vivir) quienes influyan en mis niveles de felicidad porque, definitivamente, ese espacio esté reservado a los seres que amo y me aman. Y así hasta dos mil trece veces, dos mil trece.





Ramón Llanes. 31.12.2012.



Publicado el 31.12.2102 en Digital Extremadura.