RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 1 de diciembre de 2015

A QUIÉN VOTAR


A QUIÉN VOTAR



En democracia la papeleta del voto es un tesoro. Quizá no se le calcule su importancia pero de esa individual libertad depende el destino de un país. Puede decirse que todos los políticos a quienes les otorguemos el voto son “iguales”, pero eso un tópico sin valor, sabemos que no todos son iguales, que unos prestan atención a la guerra y otros a la paz; que unos siguen entendiendo aún que “para conseguir la paz es preciso estar preparados para la guerra” y otros desechan cualquier acción bélica o actitud que se le parezca; que unos dedican tiempo y presupuesto para fortalecer educación, sanidad y cultura y otros las olvidan para atender otras cuestiones menos favorables para el ciudadano. No todos son iguales, no todos tienen las mismas ideas y no todos saben gestionar con el pensamiento puesto en el bienestar social.
Este país nuestro tiene capacidad económica suficiente como para estar en la cúspide de los países avanzados pero ha faltado imaginación y ha sobrado ineptitud en esta última legislatura. La crisis ha sido una especie de ajuste de cuentas con los pobres, ellos sabían que estaban perdiendo cuotas de poder, los pobres se revelaron contra los abusos financieros, fueron contestatarios, se manifestaron contra sus teorías y empezaron a estar en el punto de mira pero se enfadaron e inventaron la crisis, decidieron cerrar el grifo de los créditos y se confabularon para ganar mucho más dinero con seguros, viviendas, solares, bolsa y otras garantías sin tener que prestar un euro porque la población se estaba haciendo culta y comenzaba a entender de felonías. Y les ha ido bien, han conseguido ahogar el sistema colectivo, nos han empobrecido y han tenido la suficiente credibilidad para convencer de las excelencias de vivir entre recortes y austeridad. Es una falacia.
Empeñar de nuevo el voto a esta ideología sería premiarles la gestión y les subiría el ego hasta límites insospechados y las consecuencias serían detractoras. Esta sociedad necesita mil cambios para adecuarse a intentar conseguir más altos niveles de felicidad a través de la forma de legislar y llevar adelante un país tan enormemente desilusionado en este final de año. Votar será para los actores principales de este momento otorgarles confianza o darles un puntapié y en eso debemos pensar antes de meter la papeleta en la urna. Hay que cambiar, no podemos continuar metidos en la habitación oscura esperando que pasen los miedos, no podemos permitirnos más situaciones de descuidos y desahucios y faltas de atención a desfavorecidos y estar en primera línea de fuego en todas las guerras. Cambiemos el aceite al motor que ya hace cuatro años desde la última vez y huele a quemado, el coche lo necesita para correr mejor y desenvolverse con maestría por esas difíciles autopistas de nuestras vidas, del mundo y de Europa.


Ramón Llanes. 29 noviembre 2015. DIGITALEXTREMADURA. COM

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