RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 30 de octubre de 2011

QUIJOTE

QUIJOTE.


Es año señalado por el tiempo para ocuparnos de la celebridad que ha supuesto la lectura del Quijote en toda esta historia más grande o más menuda de nuestra patria común. Me enseñaron en la escuela los ingleses a leerlo y no pude entenderlo del todo, casi llegó a aburrirme tanto libro cervantino, tanta importancia y tanto Sancho con cara de botarate. Estos dos personajes nos trajeron a las manos un mundo ficticio, imposible de remendar a nuestra costumbre. Estábamos ensimismados, ya digo, en la lujuria y el boato de los ingleses, mientras ellos obligaban en esta y otras literaturas. Aquello se convirtió para niños de mi edad en un trajín de fútbol, ingleses y Quijote. Algo de todo se nos quedaría, ahora que lo pienso, o quizá todo o del todo la parte más ingenua.
Se me viene a la memoria la incomprensión de la lectura hasta que se me metían los relatos por las inseguridades y a Sancho recurría para limitar el sofoco o la cordura. Allá, por la mina, el personal dedicaba su tiempo a trabajar mucho y aprender lo preciso, viviendo de Sancho más de las veces y de Quijote los más idos. Me quedé con la copla de las preferencias de la gente o de la simulación que algún otro practicara en su escondite para no ser Quijote, estaba mal visto. También ahora; ¿dónde están los quijotillos de esta era?. No los encuentro, no encuentro quien no sepa de hipotecas, mapas, rentas, alquileres y vicios. No están, se quedaron en la lumbre del tiempo, en la melancolía. Y nos hacen la falta que los dioses, que los alimentos, que la vida; más que el subsidio del paro y que la subida de los intereses, y tanta falta que las flores.

EN LA ENTRADA DE UN SUEÑO

EN LA ENTRADA DE UN SUEÑO


El deseo es tan grande como el universo, más que la propia realidad y más inmenso que un mar sin agua, ayer lo comprobé. En la entrada de mi pueblo, pequeño en cifras e infinito en afectos, han puesto, los hombres que ahora mandan, un tesoro al aire, con la intención que los otros hombres, los que obedecen, podamos observar y admirar elementos de nuestra historia reciente; han colocado a la entrada de mi pueblo, viniendo desde Cabezas Rubias, una de las máquinas que con sus vagones, también colocados allí, moldeaban la solidez de la mina, porque ellas llevaban hasta el muelle de Corrales, la pirita que nos alimentaba.
Me gusta que así se haya hecho, era un viejo deseo que me albergaba en la conciencia. Es bueno que se sepa quiénes somos y de dónde venimos y a qué actividad pertenecemos; es mucho mejor que tengamos a mano todos los símbolos que se identifican con nosotros y forman parte sanguínea de nuestra modelación como seres humanos. A esa máquina y a sus vagonetas, a ese espacio abierto, a esa mística voluntad de dejar de añorar lo nuestro, pongamos la idea de futuro, pongamos el valor para convertir el deseo en otra realidad.
O quizá no fuera un sueño.

Ramón Llanes. Tharsis 30.10.2011.

ALGO GRANDE

Al dormir todo era pequeño. Miré los árboles, miré la mina, me reflejé en el agua, pisé la tierra, todo era pequeño, todo cabía en una mano y sobraba tiempo para recorrer el paisaje. Una extraña transformación de mi mundo o una ilusa magnificación de mis cosas. La certeza estaba en lo difuso del pensamiento mientras conseguía erguirme a la cima del sueño y olvidaba aquel sentido abstracto que tenía mi tierra en tiempos de destemplanza.
Antes de cerrar la escotilla dulce de mi sorprendida dolencia dediqué la razón a los momentos grandes que aquí se han fraguado y que hacen imposible empequeñecer el espacio y sus elementos, que impiden que una corta sea un simple agujero, que las ricas piedras aparenten inutilidad, que de los hombres se hayan minimizado sus esfuerzos, que toda su historia se escriba en una hoja, que haya caducado todo el contenido de la gran memoria de este milenario lugar tan enaltecido, tan valorado, tan excelso. Puse, digo, mi razón, a recuperar mi Tharsis desde su hondura hasta su gloria, como lo habíamos concebido, como lo habíamos forjado en el tiempo, nosotros los que ahora lo vivimos y todos aquellos antepasados que pusieron aquí sus pies, sus ilusiones, sus pensamientos y sus palabras y que también como nosotros lo vivieron a pulmón abierto y con el ideario encaminado a mejorarlo.
Dudo ahora si culpar o agradecer al cansancio que me llevara a la espita alta del más alto sueño desde donde recibí la contemplación jamás imaginada. Crecido en mi razón, el sueño me hizo cambiar el estado de las cosas, todo aparecía iluminado, el paisaje tenía la luz del tiempo antiguo y la luz del tiempo nuevo, todo era lo mismo, las cortas estaban en su lugar de siempre, Filón Norte, Filón Centro, La Esperanza, Sierra Bullones, los diques quietos y llenos de valentía; sonaba a barrenos, olía a mineral y pólvora, existíamos todos los habitantes de toda la historia de Tharsis, todos estábamos buscándonos, todos nos conocíamos, solo había cambiado el momento, nosotros éramos como una fuga de la eternidad o una licencia de la vida pero existíamos, con ropa, coraje, ambición y destreza.
Quiero saber si desperté en mayo con la obligación de vestir mis esperanzas con el traje corto, ponerme el sombrero y caminar con voz y guitarra detrás de la vida, junto a quienes amo y me aman, desde esa eternidad medio soñada y medio vivida. No olvidé decir para quién escribo.
Ramón Llanes. 12-1-08

AHORA

Ahora, de pronto, no me importa el miedo
ni la luz que descarga su agonía en el agua
ni morir sintiéndome nacido.
Ahora, de rabia, no me importa el grito
ni haber conspirado en una guerra contra mí
ni ser el destructor de la moneda.
Ahora, de soberbio, no me importa el mundo
ni la última canción que bailé con un beso
ni la ropa que le han puesto a los dioses falseados.
Ahora, de guasa, no me importa el humor
ni el amor que desaparece sin tenerlo
ni ahogarme en la bañera.
Ahora, de avaro, no me importa
que no se lea este poema
ni me importa cerrar la puerta para no gastar mi aire
ni salir a buscarte para alegrar mi olvido.
Ahora, de memo, no me importa escribir sin mirarte
ni volverme loco para que me entiendan
ni desear que me traigan una piedra dormida.
Ahora, de poeta, lo único que me importa
es encenderle una sombra a los vencejos.





Ramón Llanes. 3-6-07. (21 horas).

sábado, 29 de octubre de 2011

CAPRICHO

La luz es una sombra que se enciende.
Las sombras son las luces que se apagan.
La voz es un silencio que se pierde.
Los silencios son palabras que se callan.


La vida es una muerte que se vence.
La muerte es una vida que se acaba.
El día es una noche que amanece.
Las noches son los días que se pasan.


El frío es un calor que se enfurece.
El calor es un frío que se engaña.
El aire es un agua que se mece.
El agua es un aire que se estanca.


El sol es una luna para verte.
La luna es aquel sol que tú me mandas.
Y tu amor es la causa de mi suerte.
El tiempo es el capricho que me falta.







Ramón Llanes. 25-3-06.

A ESPERANZA TENORIO

A ESPERANZA

Quién te habrá nombrado mensajera
de nubes, tan temprano?.
Quién le ha puesto límite de luz a tu mirada?,
quién te volcó la muerte entre las manos
si nunca malgastaste las esperas
y nunca te vestiste de cansada?.
A quién, por ti, le preguntamos,
en tu rico universo de quimeras,
que nos diga a dónde fue la amada
que amábamos y amamos?.

Contigo se nos voló la fuerza
de entender que ya no estabas,
que te hirieron la ternura y te borraron
la sonrisa. Aquí tu estampa
es un eterno recuerdo que comienza
cada vez que tu nombre lo nombramos,
cada vez que nos falta la Esperanza
con su trino de voz, con su franqueza,
con su forma de amar. Y tanto has dado
que sin ti la soledad nos cansa
las tardes, los domingos y los pasos.

Ya son recuerdos los momentos de risas que nos dabas,
tu baile tan esbelto y animado,
tu pasión por tu tierra venerada,
tu forma de vivir. Tanto has dado,
que a tus amigos se les hacen las noches más largas
y sueñan, por ti, con el abrazo,
y cantan, por ti, más, tus “cubatas”
y tienen, por ti, el trago amargo
y han perdido, por ti, toda la calma.

Has dejado tan solo y triste
tu hueco a nuestro lado
que cuarenta y dos veces se te llama
y cuarenta y dos gritos se han callado
y son cuarenta y dos las vidas que nos faltan.
Tu ausencia en nosotros no ha mermado
el amor que conserva nuestra alma.

SONETO A MARI PEPA

SONETO A MARI PEPA

A Cortegana nos llamó tu afecto,
llegamos con placer y el alma abierta
a llenarnos de ti. De bondad cierta
haremos equipaje de regreso.

¡Qué bien que nos alienten el trayecto
símbolos tan nobles, causas tan rectas!,
¡qué lindo saber que el amor acierta
y nos deja tan sólido alimento!.

Y el tiempo, que plantó esta premisa,
se ingenie para disfrutar la gloria
de tus sentimientos y tus sonrisas.

Se quedará tu abrazo en la memoria
con la huella indeleble de tu risa
y el sonido feliz de tu oratoria.

Ramón LLanes y Miguela Fernández.
Con motivo de nuestra visita a tu casa en Cortegana 14.8.2011
A ROSA, EN SU CUMPLEAÑOS



Habrás desempolvado tu destino
hasta ver este “ahora” no soñado;
te puso sus caprichos y sus lados
más extraños en la paz de tu camino,

sin entender de golpes repentinos,
ni la vida de dos enamorados.
Tu tiempo de dolor ya se ha pasado,
has de recuperar tu alegre sino,

con la tierna compaña de tu gente,
y tu grandeza espiritual,
con tu razón, apasionadamente.

Cuarenta años y no parecen más
tu cara es de niñez y tan valiente
que la vida te debe acariciar.





Ramón Llanes. 17. 09. 2011.

PENSADO JUAN RAMÓN

A confirmar el espacio indultado
por el tránsito, a permitir volar la memoria
nueva por la luz deseante, a oler
los campos que gimieron tus pasos,
a mirar la tarde durmiéndose
en los horizontes rosas del río,
a oir los pájaros que no se fueron.
Luego, acaso, a estar, solo a estar
en Nazaret, contigo, con Platero,
con dios, con nosotros
que apenas movemos la sombra a un poema.
A estar con el dios deseado en la boca
de Moguer, delirar por la ausencia mística
nunca perdida y brindar en ritmo de verso
por consagrar la olvidanza del olvido.
Por ti, padre poeta, dios hermano,
las nubes traídas desde todos los vientos,
nuestras ahora, con aroma de campiña,
mar, mina, tiempo y aire;
por ti, amor de eternidad, con la húmeda
voluntad de no querer olvidarte.

Ramón Llanes. 14-junio-2008
Tharsis-Moguer.
A confirmar el espacio indultado
por el tránsito, a permitir volar la memoria
nueva por la luz deseante, a oler
los campos que gimieron tus pasos,
a mirar la tarde durmiéndose
en los horizontes rosas del río,
a oir los pájaros que no se fueron.
Luego, acaso, a estar, solo a estar
en Nazaret, contigo, con Platero,
con dios, con nosotros
que apenas movemos la sombra a un poema.
A estar con el dios deseado en la boca
de Moguer, delirar por la ausencia mística
nunca perdida y brindar en ritmo de verso
por consagrar la olvidanza del olvido.
Por ti, padre poeta, dios hermano,
las nubes traídas desde todos los vientos,
nuestras ahora, con aroma de campiña,
mar, mina, tiempo y aire;
por ti, amor de eternidad, con la húmeda
voluntad de no querer olvidarte.

Ramón Llanes. 14-junio-2008
Tharsis-Moguer.

lunes, 24 de octubre de 2011

LA METÁFORA DEL MIEDO

Con motivo de la rendición de ETA.

Es largo el recuerdo como el dolor
del trasiego de muerte no culpada.
ETA se va sin pena, perdonada,
ajena a su vil culpa. Ni un perdón

ni míseras palabras ni el valor
para devolvernos la paz quemada
por sus tiros y manos tan manchadas
de odio, de miseria y maldición.

Nuestro reproche no será olvidado
aunque olviden el verbo disparar,
que ha de salir del alma de los labios,

del corazón completo y la verdad
para que nuestro sueño deseado
sea cumplido por una eternidad.




Ramón Llanes.
SER. 21.10.2011

domingo, 23 de octubre de 2011

AL PRETENCIOSO DURÁN

Al político catalán Durán i Lleida
con motivo de sus declaraciones
sobre Andalucía.


Te pones bien pretencioso, Durán.
Para comprender a mi Andalucía
hay que tener clase y categoría
sensatez y más sensibilidad.

Bebemos, vosotros bebéis igual,
en mi pueblo mejor que en tu masía,
y trabajamos con tanta alegría
que no os parece que es trabajar.

Quédate con tus imperios de lata
y déjanos tranquilitos y en paz
que como sigas metiendo la pata

seguro que te van a calentar
con vino,la jeta y hasta la calva
“so desagradecío” catalán.







Ramón Llanes.
SER. 14.10.2011

lunes, 17 de octubre de 2011

A JUANMA Con la libertad que me concede
la fe de nuestra misma sangre.


Es tuyo mi verso primigenio
tuya la sangre, tuyo el mechón,
tuyas son las auroras acrisoladas
y las esperanzas muertas,
tuyo es el linaje de mi cobre limpio,
tuyos el oro, el medallón, la cripta,
tuyos los verdes, los azules, los tornasoles.

Es tuyo el refrendo de la pena
que ahogara cerotes de fusiles
y mesas de lezna y cuero,
es tuyo aún el vicio de morir
sin ser vivido,
es tuyo todo el desenlace
de adiós sin agonías,
tuya la tinta de escribir dolores,
tuyo el resucitar sin cementerio.

Es tuyo el ardor, tuya la súplica,
tuyas son las premoniciones,
tuyos los ojos sin razón de llanto,
tuyo también el hilo de la estirpe
que de feriar me alcanza,
tuyo el acontecer, tuya la patria,
tuya la manzana y el mordisco,
tuyos los misterios carcelarios,
y tuyas serán las paces que ganaste
sin manchar siquiera tu palabra.


Ramón Llanes Dominguez
,
A PAYMOGO


Ha turbado la tarde una fusta de metralla
que rebusca odio de callejas,
se esconden tensos los contrabandos
y ni respira el miedo
ni la agonía, ni la última lágrima,
ni siquiera los civiles
carabineando lomas de perdidas esperanzas.
Que para ellos la esperanza
estaba en el encuentro y para otros en la escondida
y sobrando pies de correrías
y caballistas enhiestos, los potros
sacaban el dolor de las entrañas
cuando despejaban el viento en la carrera,
perdiendo el verde
la misión del envite por mordiscos de tierra
y rabias de hombres.
Delante la maestranza de la madre,
el primer querer, la llegada, el beso,
la rúbrica del fandango, el dormir austero
de la guitarra.
Delante,escarchas sin fríos y volteos
de apariencias de sol,
todo delante de la vida, hasta el futuro.
Detrás, los barrancos ahogados por piedras
y guaridas, los perros acusando presencias,
las mochilas hartas de espaldas,
los cansancios de pobres
y la rareza del hambre.
Han pasado los seres y los milagros
son de pago por estos baldíos
y las palabras se mueven en las venas
con santa cruz y alferecías
de mayordomos, con ristras de ardores frescos.
Siguen siendo los atardeceres
obedientes y salpican de sangre
las almenas del castillo,
rezan y se van.
Ya no muerde el !alto! en las espuelas
ni la miseria en los huesos,
muerde el tiempo a poco de nacer
por acobardarse de valentías.
Y siguen las voces fuertes soltando
gritos contenidos por el amor
y desgarrados de la verdad
del cante. Y siguen los vicios de arrear
caballos y los vicios del amanecer despierto
en estribos y aguardiente.
Para el recuerdo fueron los desalivios,
para la aurora los deseos,
para siempre la dulce pasión
por la tierra,
terrones y solanas de Paymogo.


Ramón Llanes 30-9-98.
14 DE FEBRERO




De espaldas al tiempo que nos ocupa
esta esperanza de encontrarnos
busco en una suerte tardía
esa fe prolija en ti, amena y dócil,
busco el prestigio de ser rey de los encuentros
y ensayo el catorce de febrero
con un ramo de ilusiones en las manos
y en el alma flores de cien nombres
la mística sustancia que te acerque.
He buscado en los días,
en los atardeceres, como no,
en el vendaval de enero,
en las lluvias imprevistas,
he buscado en los cajones, en la linterna,
en el domingo que me viste,
en un resplandor de luces artificiales;
busco y busco crecidas de deseos
o despistes de olvido
hasta dejarte venir al locuaz harén
de ternuras que tengo preparado,
no hallo la manguera que te enganche
al sifón de mi agua para absolverte
y beberte de piel a besos,
de derechos, de lunares, de labios,
para dedicarte un cuarto de milenio
por cada amor, partícula de amor o sueño de amor
que compartas con este zahorí de sombrero y poemas.
En catorce miles de febrero
al lado del tú, de ti, que amo,
perderme en los tiempos,
me apetece.


R. Llanes 16.2.03.

jueves, 2 de junio de 2011

AL DÍA DE HOY


El tiempo no es versátil, no evoluciona, no tiene nostalgia. Pero el tiempo no engaña, no aprisiona, no es cobarde. El tiempo respeta nuestro parecer y permanece inmune a los acontecimientos. Me he fijado que cuando la vida anuncia soledad el tiempo me pone la misma cara que cuando me indica alegría.
Al día de hoy cualquiera querrá ponerle sumisión para que responda con excelencia, porque el cauce es el indicado, pero el tiempo no se inmutará para complacer a cualquiera, el tiempo vendrá como vendrá. Porque el tiempo es el alma de esta existencia y tiene el don de hacernos a su modo y manejarnos.
Y todo lo sucedido queda en su segundo plano si el tiempo quiere, así que dedicaré al día de hoy todo mi experimento con sabiduría y capacidad para evitar que el dichoso tiempo me lo estropee. Que me deje, la brújula del tiempo, componer mi día, mi lectura, mi fútbol, mis pasiones, sin sobresaltos.


Ramón Llanes
POEMA RECITADO

La suerte de ayer me trajo a la emoción un poema recitado, una voz de mujer, suave como un terciopelo grana y triste como un olvido, una voz inmensa que hablaba de amor. Me quedé extasiada y reflexioné sobre las voces que había oído por la mañana y se me formó una tormenta de desagrado en mi mente. Ahora escuchaba la ternura del poema, luego oía el grito desmesurado de una protesta, más allá la sinrazón hecha palabra, después la bronca de un alguien con otro alguien, inconscientes ellos de que alteraban la banda sonora de la vida.
Casi no recuerdo cuando volví a la realidad, aquello pareció más un desafío a lo cotidiano y casi tuve miedo de regresar al vocerío del entorno, incapaz de poder asumir mi nuevo papel de mujer en un despacho vacío de una voz poética. Me rehice del susto y comencé a recitarme poemas en el interior como una niña aprendiendo la tabla de multiplicar, corrí paisajes inventados, perseguí los solsticios de la luna, fui a reencontrarme con la mujer del poema y ella seguí allí, tierna, gentil, recitando la vida.
Algo debí prometerme porque reinicié el disco duro con toda mi capacidad de mujer y rechacé las ofertas de la tarde donde voces huecas hablarían de nada. He puesto de fondo en mi espejo claro miles de palabras, miles de versos, miles de susurros que además de hablarme me enseñan y me emocionan y me he sentido mejor, más mujer.

Carmina Santos.
A PARTIR DE AHORA

A partir de ahora leeré bien la letra pequeña de los concursos para ser elegido presidente de mi vida; le pondré una nota roja a los sueños no incluídos en la relación de la cesta de la compra; haré las sumas al revés porque al derecho no me dieron el resultado querido; a partir de ahora nombraré a las cosas por su cualidad y me olvidaré de los conceptos; pintaré un mural infinito para que quepan todas las personas que me han inspirado confianza; me examinaré de nuevo para aprendiz de la vida; a partir de ahora escribiré una canción dedicada a tus ojos.
A partir de ahora todos sabrán la importancia de entendernos.

Ramón Llanes. Cadena SER. 27-5-2011.

miércoles, 25 de mayo de 2011

POEMA RECITADO

La suerte de ayer me trajo a la emoción un poema recitado, una voz de mujer, suave como un terciopelo grana y triste como un olvido, una voz inmensa que hablaba de amor. Me quedé extasiada y reflexioné sobre las voces que había oído por la mañana y se me formó una tormenta de desagrado en mi mente. Ahora escuchaba la ternura del poema, luego oía el grito desmesurado de una protesta, más allá la sinrazón hecha palabra, después la bronca de un alguien con otro alguien, inconscientes ellos de que alteraban la banda sonora de la vida.
Casi no recuerdo cuando volví a la realidad, aquello pareció más un desafío a lo cotidiano y casi tuve miedo de regresar al vocerío del entorno, incapaz de poder asumir mi nuevo papel de mujer en un despacho vacío de una voz poética. Me rehice del susto y comencé a recitarme poemas en el interior como una niña aprendiendo la tabla de multiplicar, corrí paisajes inventados, perseguí los solsticios de la luna, fui a reencontrarme con la mujer del poema y ella seguí allí, tierna, gentil, recitando la vida.
Algo debí prometerme porque reinicié el disco duro con toda mi capacidad de mujer y rechacé las ofertas de la tarde donde voces huecas hablarían de nada. He puesto de fondo en mi espejo claro miles de palabras, miles de versos, miles de susurros que además de hablarme me enseñan y me emocionan y me he sentido mejor, más mujer.

Carmina Santos.
DONDE ESTABA EL OLVIDO

Refiere la tierra más herida, más dolor cuando donde estaba el olvido es ahora la inexistencia porque ha llegado el soplete que todo lo corta; refiere esta historia que el paisaje de hierro, máquinas que fueron, vagones que anduvieron, raíles que pudieron, son ahora pasto de una llama insensible; refiere todo esto, el tiempo suyo, en Tharsis, de donde se destruye el patrimonio excelso: cuatro camiones viejos para unos, una joya del pasado para otros. Y todo se va al lugar de la nada, solo para hacer caja, para abonar luces de navidad y cohetes, para eso se convierte el eterno patrimonio de la mina en chatarra.
Hiere el desconcierto, la insensatez de los mandantes, que se erigen en propietarios del todo, que solo pertenece a la humanidad, y lo destrozan. Hiere observar que ha quedado vacío el lugar de los talleres donde antes estaba el olvido y mucho antes estaba la vida de los mineros. Hieren quienes no saben mandar ni comprometerse ni conservar, ni saben que los hombres nos sustentamos la sensibilidad mirando los objetos que fueron protagonistas de la historia febril de nuestra tierra. Ya no es posible el rescate, nos enteramos tarde, lo hicieron a escondidas, sin pedir permiso, como se hacen las cobardías.
Referimos que es imprescindible que la justicia inquiete a quienes hacen las cosas que no se deben hacer, que la justicia les lleve a su lugar de pago, por la culpa. Han herido a la tierra, han herido a los hombres, han herido a la humanidad con su desprecio por los enseres. Son insensibles a esto como lo serán a cuanto se interponga entre ellos y el lucro.
A quienes han matado las señas de identidad patrimonial de un pueblo llamado Tharsis, la justicia les requiera responsabilidad y la historia les reproche este mal. Nosotros, mientras, dejaremos de tenerles en nuestro afecto y en nuestro voto.
Ramón Llanes.
LA TRAVESÍA DEL DESEO.

Todo aquello ya estaba imaginado y Calañas estaba supurando en el deseo. Noviembre se alzó cálido en la sabia estampa del Andévalo y casi ni se rompió una hoja cuando afilaron los vientecillos de otoño que vinieron a arropar un encuentro planificado más desde el homenaje que desde la convivencia. Y aparecimos, cincuenta y nueve almas solícitas al aire cumbre de nuestra estirpe, cincuenta y nueve miradas, millones de asientos en papel y voluntades que se anegaban en una solo ofrenda a la tierra de los nuestros. Nos recibió el Real con una llovizna mansa, de acogida, de bienvenida; el templete lo conoció mi madre por primera vez y los niños se sorprendieron de su belleza; los primos estaban con más brazos que nunca, con más sonrisas, con los besos muy abiertos, los primos son parte de nuestro enjambre de deseos.
Sin dejar la llovizna rezamos ante la imagen soñada de nuestros seres más queridos con flores de amor, con el entusiasmo de los más niños y la cara mojada de los más mayores. Era noviembre casi nuestro, era Calañas casi una mecedora que nos mimaba el espíritu, era el cementerio el mejor lugar sagrado que vieran nuestros ojos porque de cuanto allí moraba éramos la prolongación, el sueño, la realidad. Nos miramos con el agrado que persiste en los genes que nos identifican y, casi de la mano, con la llovizna a cuestas, devoramos, carretera abajo, los pasos que conducen hasta Coronada; y llegar fue travesía única. Todos juntos, ante Ella, soñadores que se agregaban en honor al linaje, para homenajear cada sentimiento de ellos, que de allí subieran a las glorias que tienen los calañeses en cualquier cielo. Y nos hablaron, oímos sus voces, hicimos con ellos un juego de niños, tocamos a la Madre, encendimos el velorio como quien enciende una vida; unos rogaron, otros dieron gracias, otros callaron y el tiempo nos dejó perecer en la solemnidad de este deseo.
Cincuenta y nueve Llanes invadieron de nuevo las calles de Calañas cuando era veintisiete entero de noviembre y pronunciaron los nombres eternos de los antepasados, tributando a la tierra madre el cántico de la nostalgia de quienes se fueron y la melodía de la gratitud de quienes se quedaron. Y aquel día nacieron cincuenta y nueve millones más de devotos calañeses.

Ramón Llanes. Noviembre 2010
HABLANDO DE PEPE CARRASCAL

Los amigos no se hacen grandes ni eternos cuando se van, algunos amigos, como Pepe, son grandes desde siempre y son eternos para siempre. Porque Pepe llevaba la luminosidad de lo infinito, era plácido y risueño hasta en el mal momento, caminaba con un pie en el suelo y otro pie dos metros más adelante, se superaba a sí mismo en cada menester. Pepe, lo digo con rabia porque ya no está, nunca infringió una sola regla de la amistad e inventó muchas de ellas, por ejemplo el exceso de cariño, por ejemplo el estar pendiente de todos los mundos con su particular ternura de hacer las maneras.
Ahora, me merece pensar con las ansiedad que nunca, que fue una gran aventura conocerle y un gran descubrimiento convivir con él encantos y desencantos. Me queda tanto como un alma sobrada de su adicción, no dejará de estar vivo en cada pascua, en cada fandango, en cada conversación, en cada día. Es como un fuego interno que quemó más el día que se lo llevaron los que suelen cerrar los párpados más nobles y es una sorpresa, una sorpresa determinante que se persigue sola en mi pensamiento haciendo de las suyas porque Pepe sigue animando cualquier rincón. Guardo y guardaré para mis silencios el semblante afable que le puso a la vida, el amor que inyectó a los suyos, la actitud de cercanía que mostró con allegados y con desconocidos. Podrá haberse marchado, no lo dudo, pero su voz llamadora permanece; su puro aún arde; su prisa por llegar al final continúa intacta. Pepe Carrascal, nuestro buen amigo Pepe de tantas noches, de tantos cantes, de tantos sueños, de tanta amistad, nuestro amigo Pepe se fue porque ya se había ganado la vida en demasía, porque se le ocurrió perderse un rato en cualquier ambiente, un Prado de Osma quizá aún no descubierto; o se fue de nosotros pero no de él ni de los más suyos. Mi abrazo, mi más cariñoso recuerdo.


Ramón Llanes.
ANTE NOSOTROS

Un panorama viejo, otra vez la misión de votar. Con más resignación que ganas, con los ojos cerrados por tanta deslealtad política y con la boca abierta y sorprendida porque se presentan los mismos. Y nosotros tenemos la imperativa obligación de emitir nuestro voto porque asi lo mandan las leyes. Y ahora que es momento para nuestro grito, nos callaremos y les daremos cuatro años más de confianza para que sigan con sus enfados, sus deudas (que son nuestras), su prepotencia, su enriquecimiento personal, su olvido. Es común en esta tribu, no es cualidad de un determinado partido, todos juegan al desmarque, a la osadía, al despiste; todos, siempre intentando hacer de la ley un abrigo solo para ellos. Quizá ni ellos ni otros se merezcan nuestra atención ni nuestro respeto pero henos aquí que tan tontones como de costumbre iremos a las urnas condenados a perdonar al enemigo y volveremos a casa con un hilillo de esperanza en la comisura de los labios sintiéndonos orgullosos por haber cumplido con nuestro deber, a sabiendas de la impureza de nuestra voluntad, que será mal usada y mal tratada; a sabiendas de su inutilidad para cambiar esta comedia en cuatro actos donde los únicos que ganan, se llevan los aplausos y se ríen son los que se apuntaron a la lista y se esconden detrás del telón. Sin más comentarios.

CADENA SER. 20-5-2011. Ramón Llanes.

martes, 17 de mayo de 2011

LAS COSAS DEL PATIO.



El patio se ha puesto tan hortera que ni los vecinos más distinguidos acuden a las celebraciones de la comunidad, el jardín tiene ese color mustio que impone el invierno y las solteras del quinto parece que callan en el sueño del letargo. Apenas se oye gritar el niño del segundo que tiene prohibido jugar en la arena porque viene contaminada de excesos de un cloruro dañino que produce picazón y dolor de garganta. Lo demás es tan insignificante como que unos trabajan y cobran al final de todos los meses, otros se apuntaron al desempleo y cobran al final de todos los meses, la pensionista del cuarto no quiere oir de la arena prohibida y desea que le suban un poco más para poder seguir llegando al final de todos los meses, los padres del niño que grita por no poder jugar en la arena han comenzado también a gritar para que retiren la arena del patio y así hasta un interminable alegato de circunstancias que se suceden día sí y noche también en este complejo patio que padece, sufre, vive, disfruta y le pone salsa a la vida para que se precien de tener una casa con un patio muy particular.



Ramón Llanes
CANDIDATOS


Comienza la carrera electoral para muchos candidatos, serán días de trasiego y promesas, será momento de defender los pilares básicos de la democracia, ante todo. Defensa desde la ética, la razonabilidad, la compostura y el compromiso, así, nosotros los electores, tendremos en la capacidad de elegir, la mejor de las fórmulas.
Votaremos a quienes nos convenzan con argumentos de bienestar, de solidaridad y de trabajo. No votaremos a quienes ofrezcan satélites inexistentes, ventajas que conlleven derroche o posiciones que consistan en la pérdida de la dignidad humana. Estaremos muy pendientes de cada uno de vosotros, mediremos vuestras palabras y valoraremos la honradez y la verdad. Sabed que un voto es una carta de garantía, tratadlo con mimo y afecto. Sabed también que en vosotros, candidatos, se vuelcan gran parte de nuestras esperanzas para diseñar una sociedad mejor. No volváis a defraudar.


Huelva. 11-5-07.
PERIODISMO AUDIOVISUAL Y CULTURA

Traemos a debate, para esta mesa redonda, el tema “Periodismo audiovisual y cultura”, a fin de entresacar la urdimbre que se regocija en este conglomerado de matices que nos lleva tantas veces a proponer discursos tan diversos y contradictorios. Parece como si en este complejo proceder del ser humano cupieran todas las opciones; y parece que bien podría definirse su título en tan solo un renglón o se precisaría de un compendio de filosofía para acertar en su concepto. Usando parte de los dos términos, huyendo de la cobardía de lo escueto y sin llegar a la temeridad de lo extenso, intentaremos desde este magnífico foro que nos otorga la dedicación al libro, en este plano profundo de la ciudad de Cáceres, resolver o resolvernos o resolverles parte de esta intriga.
Manuel Garrido-Palacios y yo venimos desde la orilla atlántica, desde la vieja Onuba, Huelva querida y amada, a compartir compromiso, dedicación y tiempo, proponiendo cuanto en este menester sea prolijo, interesante o lógico apuntar, para que este conocimiento quede al menos mejor rayado en la memoria, para quienes comparecen a este encuentro con las letras en particular y con la cultura en general.
Porque determinar todos los adjetivos que benefician y perjudican al periodismo audiovisual, es tarea ardua, compleja. Aquí los tonos grises, que se apartan de las zonas radicales tendrán cabida y también las opiniones que rocen ese mundo de rechazos hacia la cantidad de programas que se nos anuncian para someternos más al estrés que a la diversión o el entretenimiento. Hemos de averiguar qué elementos influyen en las programaciones para llegar al espectador; nos obligamos a plantear soluciones para no ingerir obligadamente aquello que no satisface nuestra atención; debemos, quizá, proporcionarnos escudos protectores ante este tipo de agresión psíquica o crearnos antídotos o desengancharnos o tener mando a distancia que se accionen solo con el pensamiento contrario a lo que vemos. Algo estaremos obligados a hacer al menos para poder saber elegir.
De todas las virtudes y de todos los defectos de este panorámico tema, hablaremos hoy. Y hablaremos de las programaciones culturales en las televisiones digitales; de la influencia del periodismo publicitario; de la idoneidad de los comunicados en las redes sociales; de la misión de formar y/o entretener de los programas de radio y audiovisuales; de la influencia de los índices de audiencia para la elaboración o retirada de los programas culturales; de las formas de difusión literaria en la pantalla actual; del periodismo deportivo como cultura; de la literatura en todos los medios. Hablaremos de cuanto nos permita la luz. Y haremos de este rato con la cultura una motivación espiritual para seguir sobreviviendo a pesar de las inclemencias que este mundo nos impone, aunque vivir en esta ciudad tan abierta, noble y blasonada se hará plácidamente fácil sobrellevar con éxito cada singladura.
Les presento a los contertulios.
EL SÍNDROME DEL DESCANSO


Ha llegado inequívocamente el viernes esperado. Para un crisol de tiempo, para una playa, para una romería, para un beso. Ha llegado un viernes más de la vida para proyectar el sábado. Mañana llegará el sábado de los sueños, se hará realidad casi sin esfuerzo, llegará para que muchos despierten el alba, le pongan campanillas a la ilusión, se encontrarán en otro lugar distinto al de siempre y copiarán el paisaje o la experiencia con ganas de repetir.
Después, al otro día de mañana, llegará el domingo coloreado en los almanaques y servirá para empezar a entender que los fines de semana también se marchan sin esfuerzos, tal como vienen. Pero aún es viernes esplendoroso de ritmo y ajetreos, aún nos queda la posibilidad de cambiarlo, de compartirlo, de agrandarlo; basta con no pasar la página sin dejar una raya verde en la fantasía.
Aún es tiempo de arreglar, es tiempo de aprisionar esa transparente esperanza que nos trae un día. Irán al campo o a la ciudad mientras el poeta se esconda para verte vestida de luz en tiempo de romería.



Ramón Llanes. 12-5-06.

sábado, 7 de mayo de 2011

RELATO DE UN RESFRIADO

RELATO DE UN RESFRIADO


Es posible que vuelva a caer, podría aventurarlo sin temor al error; ¡son tantas veces!. Mismo ayer hacía las gárgaras prescritas, tomaba la miel, ponía en la boca la luciérnaga del flutox y corría hacia el desierto de los catarros para encontrar el mío, que siempre estaba, presente como la luz. Allí consentí el propósito de llamar a Miguel, rogarle curación so pena de impedirme callar durante los tiempos romeros que se avecinaban; supo escucharme en exceso, me inyectó comprensión vírica y me lanzó a la farmacia más cercana a olfatear medicamentos que me llegaran hasta las trancas, hasta disimular el virus que me impide hablar, reir, cantar o ser feliz.
Las cosas son de otra forma, amigo Miguel, de otra forma más liviana. En la tarde pasada volví a las cuerdas, templé los tonos, alcé la voz y todo me respondió con las medias puestas, como si quisiera anunciarme ¡bajito, bajito!, que aquello aún persistía en el enjambre interno de mi garganta. No desesperé y atendí el consejo de cautela. Hoy se hace camino el mediodía y es obligado ponerle banda sonora al paisaje y allí he de estar. No sé si la voz calentará los campos, sé que más de cien veces entonaré la canción que alegra el espíritu de estos humanos tan míos. Y sé que en muchas de las notas te mandaré un recuerdo agradecido, para que rememores tu última vez, la del caballo de Isabelo y el mucho trajín de caseta en caseta. Tienes pasiones, amigo, y ello te identifica; por eso y por otras complicidades estarás en mi eco.

Ramón Llanes. 7-5-2011

miércoles, 20 de abril de 2011

BAJAR A LA MEMORIA

BAJAR A LA MEMORIA


Lo sé, sé de todo lo sentido, de lo vivido, de lo nuestro, de lo ajeno cercano, he bajado mucho a la memoria; y aquí donde son huellas los silencios, en la cripta misma de la memoria, están los abuelos mirando qué hacemos al pisar la tierra, si profanamos su creación o la adoramos, si entendemos de estirpes y mantenemos la dignidad. Lo sé, sé que están las abuelas con la cara muy blanca y rosa los apellidos rezando el amor a la manera del tiempo, deseando que les limpiemos todos los días las calles, hagamos la lumbre y cenemos en el enjambre de la santería. Y los primorosos recuerdos que se soslayan en la paz de la memoria, comentan las abuelas desde el murmullo inaudible.
Ayer también está como reforzado en la memoria, ese ayer de pronto, de cuando solo hace falta levantar la primera sábana y te lo encuentras, ese ayer de póstulas y letanías, adonde los parientes dormidos quejaban su sueño y dejaban que viniéramos a estrenar la copla o el pregón, encender los ojos o apretar el abrazo. También, por entonces, aconsejaban los mayores que gozáramos sin torpeza. Vino, en este ayer que aún se toca, el padre, a beberse el camino o a caminar el agua, vino con nosotros, con las cacerolas de la madre y la espera gloriosa de los nuestros de aquí, que hacían más fiesta porque estábamos, que magnificaban la consigna de los antepasados y se volvían dioses, porque estábamos. Lo he vivido, lo sé.
Cuando, con tal descaro, se baja a la memoria no queda otro remedio que postular el ideario de la familia, de cada uno de la familia que ha grabado corazón, gesto, manía, olor, inteligencia, voluntad o cejas grandes. Y a ellos, que son el prestigio del recuerdo indeleble, y a quienes aún trenzan espacios y los abren, reunirles todos los besos calmos, todas las efemérides, todos los sitios escogidos y esperarles siempre en la memoria, con los nuestros.


Ramón Llanes. 23-2-07

ALBA DE LUNA

Alba de luna, mar cancionera,
la calma de espuma, la brisa de arena.

Sol penitente, luz marinera,
que busca la fuente del agua primera.

Cal de romance, de esquina vieja
refugio de amantes, presagio de entrega.

Tiene la brisa del alba
un grito de sol y estrellas
y los surcos del sueño
hechizos de luna llena.

Luz del amanecer, salina y cal,
dunas de fantasía, sol y sal.
La luz sobre tu piel, novia del mar.

Pan de universo, sed de alacena,
umbrales eternos, ternura de almendra.

Sol penitente, luz marinera,
que busca la fuente del agua primera.


Letra: R. Llanes. Música: R. Marinelli.

ALGO GRANDE

Al dormir todo era pequeño. Miré los árboles, miré la mina, me reflejé en el agua, pisé la tierra, todo era pequeño, todo cabía en una mano y sobraba tiempo para recorrer el paisaje. Una extraña transformación de mi mundo o una ilusa magnificación de mis cosas. La certeza estaba en lo difuso del pensamiento mientras conseguía erguirme a la cima del sueño y olvidaba aquel sentido abstracto que tenía mi tierra en tiempos de destemplanza.
Antes de cerrar la escotilla dulce de mi sorprendida dolencia dediqué la razón a los momentos grandes que aquí se han fraguado y que hacen imposible empequeñecer el espacio y sus elementos, que impiden que una corta sea un simple agujero, que las ricas piedras aparenten inutilidad, que de los hombres se hayan minimizado sus esfuerzos, que toda su historia se escriba en una hoja, que haya caducado todo el contenido de la gran memoria de este milenario lugar tan enaltecido, tan valorado, tan excelso. Puse, digo, mi razón, a recuperar mi Tharsis desde su hondura hasta su gloria, como lo habíamos concebido, como lo habíamos forjado en el tiempo, nosotros los que ahora lo vivimos y todos aquellos antepasados que pusieron aquí sus pies, sus ilusiones, sus pensamientos y sus palabras y que también como nosotros lo vivieron a pulmón abierto y con el ideario encaminado a mejorarlo.
Dudo ahora si culpar o agradecer al cansancio que me llevara a la espita alta del más alto sueño desde donde recibí la contemplación jamás imaginada. Crecido en mi razón, el sueño me hizo cambiar el estado de las cosas, todo aparecía iluminado, el paisaje tenía la luz del tiempo antiguo y la luz del tiempo nuevo, todo era lo mismo, las cortas estaban en su lugar de siempre, Filón Norte, Filón Centro, La Esperanza, Sierra Bullones, los diques quietos y llenos de valentía; sonaba a barrenos, olía a mineral y pólvora, existíamos todos los habitantes de toda la historia de Tharsis, todos estábamos buscándonos, todos nos conocíamos, solo había cambiado el momento, nosotros éramos como una fuga de la eternidad o una licencia de la vida pero existíamos, con ropa, coraje, ambición y destreza.
Quiero saber si desperté en mayo con la obligación de vestir mis esperanzas con el traje corto, ponerme el sombrero y caminar con voz y guitarra detrás de la vida, junto a quienes amo y me aman, desde esa eternidad medio soñada y medio vivida. No olvidé decir para quién escribo.
Ramón Llanes. 12-1-08
SONETO PARA DESHACER UN ENTUERTO

Para mis amigos Antoñita y Peguero
por el olvido la noche de San Lorenzo.


Es este mal que tanto me sonroja,
por descuido en el verso lisonjero
me olvidé de Antoñita y de Peguero
y es afrenta que mucho me congoja.

Quiero, con palabras, en esta hoja,
rectificar mi error y estar certero,
ponerles en mi afecto los primeros
y deshacer así la paradoja.

Seguir viviendo al son de la amistad,
gozar juntos los dones que tenemos,
aliviarnos con la nota musical

y los pasteles que de ella degustemos.
Sea la vida, amigos, perdonad,
y sabed de verdad que nos queremos.




Ramón Llanes
28 de agosto de 2010.

AL ANDALUS

AL ANDALUS
En honor a José Manuel Morgado
y en recuerdo a la visita de sus amigos de Huelva.
Temples de manos y almas,
de corazón y conciencia,
de razones y crianzas,
de “alentejanas” vivencias
que mezclan sureña raza
en voz, canción y apetencia
con el son de fado y casta,
con el fandango y su ciencia,
Reguengos en su bonanza
y Huelva con su creencia,
ambos con mil esperanzas.

Huelva y Reguengos 20-9-08

A JUAN ANTONIO

A JUAN ANTONIo


Aún no era tu tiempo,
el tiempo no estaba en su sitio,
los Reyes de Tharsis vinieron a traerte
y te llevaron.
Y no contaron con tus padres
ni con Caty ni con Sandra ni con Lorena
ni siquiera contaron con Yolanda ni con nosotros
que te creíamos en otra tierra
y no en la eternidad.

Te has llevado contigo el sabor de lo dulce
y el misterio del dolor
para enseñarnos, quizá, que te faltaban
treinta y seis años más de vuelo y esperanzas.

Que el existente Dios tenga la valentía de tenerte
en un lugar más apreciado que este
para que no le tengamos en cuenta
que te haya destrozado la vida
sin ponerle toda la luz de futuro
a quienes tanto amabas,
inestimable amigo Juan Antonio.





Escrito por Ramón Llanes
y leído por Miguela Fernández de la Cueva
en el Pregón a Santa Bárbara
en Huelva el 6 de mayo de 2009.

CONCIERTO DE MARCHAS PROCESIONALES BANDA DE MÚSICA "CRISTÓBAL LLANES". CALAÑAS 9-4-2011

domingo, 3 de abril de 2011

sábado, 5 de marzo de 2011

POR UNA MUJER (dedicado a todo el universo de las mujeres)

POR UNA MUJER


Por una mujer he soñado besos,
copiado los movimientos exactos de las estrellas;
por una mujer, los pies han tenido voces y destinos,
calenturas los ojos, reino las manos;
por una mujer me reforcé los recuerdos,
me perdí en las tuercas del viento,
me desperté sonriendo muchas veces;
por una mujer he llegado a las nubes, he caído
en el temblor de la tormenta,
he vuelto a nacer todos los días;
por una mujer soy prestidigitador y payaso,
soy genio y loco, padre y mendigo;
por una mujer aprendí el amor.

R.Llanes. 5-3-2011.

COLUMPIARSE O VIVIR

COLUMPIARSE O VIVIR


Denota indigencia.
Escribo, escasamente de vivir,
la pared de atrás
es la delantera, no tiene puertas, no enseña
el número de la calle,
se saluda a la desolación
cuando el columpio cambia sus colores
por óxido. Ni flores ni ortigas
solo el resplandor de un sol caído,
solo una ráfaga de aire
que se columpia en la vida aquella
que por suerte no es la mía
y se parece.
Contar los placeres ahora es impropio
más impropio resaltarlos,
más impropio volverlos a vivir.
Conforme al estado
valga un vaivén de columpio
imaginando que la luz se encendió
y huele de nuevo a nosotros.



Rll. 18-7-07. (21.35)

EL MERCADO DE LAS IDEAS.

EL MERCADO DE LAS IDEAS

Al principio fue un pensamiento, que se hizo idea, que se hizo proyecto, que se transformó en diseño, que se hizo público, que gustó…y se llevó a la realidad cumpliendo los plazos señalados y previstos. La primera idea, casi fugaz, solitaria y endémica, incompleta y poco salpicada de valores, es en este momento en que sostengo contigo este trámite de entendernos, un mercado de ideas; sí, un mercado de ideas que se encuentra en la posibilidad de cada cual, en su capacidad, en su órbita de desarrollo, un mercado de ideas extendido por todas las mentes y con sustrato bioquímico suficiente como para alcanzar la razón, la meta, el sueño o la utopía.
Son productos ya consumibles de ese mercado de ideas, donde se compran y se venden, los puentes que unen sentimientos (que ya son muchos), los libros que encajan en cualquier vida (que son incontables), la miel de brezo( que es riquísima), el jabón de miel (que es original); todas las ideas con un mínimo de franquicia han sido puestas al servicio de los hombres y de los tiempos. Recordemos que la electricidad fue una idea, que la camisa fue una idea, que la catedral fue una idea, que todo lo que nos ocupa, primero fue una idea.
Las ideas se inflan, cunden, no se acaban; son patrimonio del torpe y del sabio, del inteligente y del pasotas, del macarra y del vanidoso. En el mercado de ideas, sin embargo, no existe pócima que evite la soberbia ni medicamentos para inspirar la paz. Es de esperar que este mercado vaya en aumento de productos y que muy pronto encontremos en la primera tienda de la mano izquierda, según se entra, soluciones para seguir resolviendo nuestro mundo a través de nuestras propias ideas, que luego serán proyecto, que después se transformarán en diseño y más tarde serán sueño cumplido. No olvidaré llevar al mercado esta misma idea.
Ramón Llanes. 12-3-2010.

DIQUE PINO. THARSIS

EL SOL DE TIERRA Y AGUA (THARSIS)

EL JUEVES QUE PERDIÓ SUS ZAPATILLAS (cuento)

El jueves que perdió las zapatillas.

Llegaste, apenas sin yo pensar que vendrías. Estuvimos juntos andando el camino posible de un escondite detrás del árbol cuando ni de tapar medio cuerpo era capaz, nos buscamos porque siempre sabemos que los sitios para encontrarnos son los nuestros de casi toda la vida o los que conocemos para entretenernos a demostrarnos simpatía y cariño. Alba intentaba saber a qué jugábamos sin comprender del todo el alboroto de tus voces, tus correrías o tus carcajadas de niño que llevaban un componente de sorpresa más allá de lo usual. Fue ayer, golfete, ayer porque lo recuerdo con frescura. Y ayer era jueves hasta que casi en la altura del ocaso me despedías con tus ojos pinchados a mi nostalgia y me chocabas las manos en señal de cómplice de una jornada agradable.
Pero antes, también jueves por seguir las señas, me pedías buscar los cochinos que imaginabas en el campo de la Tiesa y las serpientes y los leones y las libélulas y no sé cuántos animalitos más que componen tu colección de aficiones de la que nunca quedas completamente harto o decididamente satisfecho. En aquel tránsito que nos llevó al otro pueblo, a veces intentabas dormir pero sin dedicación y hablamos de tus gustos mientras abuela conducía sonriendo cada una de tus inspiraciones.
Luego fue todo actividad, como si el letargo, tu letargo, hubiera durado un siglo y estuviesen entumecidos tus huesos, una desenfrenada inquietud que te hacía tirarte al suelo, subir a la chimenea, arrastrar las sillas, mezclar las patatas con las risas, pedir insistentemente un helado o creerte con sueño hasta acudir al regazo de mamá en demanda de la ternura necesaria. Ni siquiera así te ví cansado, no aparecían signos de agobio en tus gestos, eras un superman indomable que desafiaba las leyes de la libertad. Y lo conseguiste, ayer jueves, una vez más.
Volvimos a casa para cerrar por algún lado el camino inacabable de nuestra conspiración y tampoco fue posible completarlo. A la mañana que me alentó del nuevo día fui a creer que aún era jueves y seguías conmigo en nuestro festín. Y de tanto querer se me hizo un jueves emotivo que perdió las zapatillas y le resultó imposible llegar al viernes. Y ahora sigo en jueves escribiendo lo vivido.


Ramón Llanes. 2-11-07 (19 hs).

EL NIÑO ROBERTO (cuento dedicado a Roberto Bejarano Llanes, mi nieto)

EL NIÑO ROBERTO


Érase una vez un niño llamado Roberto que quería ser grande. Tan grande como para alcanzar las nubes, los árboles y los pájaros; tan grande como para dormir las noches al lado de las estrellas. Y soñaba con todos los animales grandes de la naturaleza, con las piedras grandes, con los grandes ríos, con el mar, con los colores grandes, con las casas grandes.
Un día, al despertar, dijo a su madre que había tenido un sueño grande
Y le contó su sueño antes de coger su maleta pequeña para ir a su guardería.
Y este fue su sueño:
- Era una tarde que parecía coloreada en un papel, tenía el rojo en las últimas luces, el amarillo en el horizonte más cercano, el verde en los árboles, el azul oscuro en las sombras del mar y tenía también un color inmensamente blanco, como un resplandor fuerte que encandilaba los ojos. El niño quedó sorprendido por aquella gama de colores tan llamativos y trazó en un cuaderno las mismas líneas que veía desaparecer con la tarde. Pintó la línea azul del mar y le puso debajo la palabra ABUELO, a la raya verde de los pinares le puso la palabra ABUELA, a la raya roja la denominó PAPÁ Y MAMÁ, luego miró su color amarillo y dedicó éste con la palabra TÍAS. Así fue componiendo su atardecer asignando cada color a una de sus personas queridas.
Cada color era un sentimiento o cada sentimiento estaba representado por un color. Al llegar al color blanco, sin dudarlo un segundo le puso su nombre, ROBERTO.
Jugó con los nombres y los colores durante todo lo que quedaba de tarde, se metía en el azul, se llenaba, mezclaba los colores, mezclaba sus significados, se alegraba y reía cuando los colores, sin rechistar, obedecían sus órdenes. Por fin cogió un lápiz muy grande de color blanco e hizo la mezcla del blanco con cada uno de los colores hasta convertir aquel cuadro en una pintura infantil plena de signos que le transmitían felicidad.
Al formar aquel panel de sensaciones despertó con una sutil sonrisa y volvió a dormirse al instante. Recuperó su sueño. Ahora todos los colores que puso en su cuaderno eran grandes, muy grandes, quizá tan grandes como el tiempo que acababa de pasar por su sueño. Veinte años más en su vida. Se sintió otra vez con su blanco sentado junto al mar una tarde de verano con todas las personas queridas. Pero ahora observó que todas aquellas cosas que le parecieron tan grandes habían disminuido su tamaño. El mar le pareció más pequeño, la tarde le pareció más cercana, más corta, sus abuelas denotaban el paso de los años, sus abuelos no andaban con la misma distinción. Sus padres respondían al rojo de su pasión soñada mientras andaban en el sopor de la arena mojada y la brisa del atardecer. Encontró niños, muchos niños a su alrededor que ahora también formaban la familia. Y sus tías estaban con ellos buscando caracolas.
Se sintió bien, se sintió tan grande como había soñado hasta parecerle minúsculos los árboles, las nubes, los espacios; se sintió hombre, calculó la distancia entre su inquietud de niño y su madurez de 23 años y siguió sintiéndose hombre, tal vez, en aquel preciso momento, el hombre más feliz del mundo.
Al partir, alguien le tomó amorosamente de la mano y le besó, era una mujer tan joven como él, que hacía notar su belleza. Ellos cortaron camino por las dunas y se perdieron en el aroma que la tarde y los pinos ponían en las retamas.
La noche le gustó y la hizo más larga para seguir soñando. Otra vez buscó su cuaderno de colores e intentó dibujar el atardecer haciendo sus signos de sentimientos. Y empezó a dudar. A sus padres quiso ponerles el rojo pero también el verde. A sus abuelas pensó asignarles ahora el azul pero también el rojo. Para sus abuelos inventó el ocre, para sus tías un verde o un amarillo. Las dudas le condujeron a desistir y no pudo acabar su cuadro en su cuaderno. Con una desesperada rabia trató de romper todas las hojas pero también desistió, quiso despertar y no pudo, se quiso hacer pequeño y no lo permitió el sueño. Entonces tropezó con la conciencia y se enfundó en su cuerpo de hombre, sostenía en una mano su libertad de ser mayor y en la otra el empuje de su niñez. Eligió despertar como un hombre aunque todas las cosas fueran a partir de aquí más pequeñas, pero él había crecido, había cumplido su sueño de esta pequeña grandeza de un niño soñador que anhela llegar a ver el suelo desde más altura y a mirar el cielo con más confianza.
El fresco intrépido de la mañana le dio a entender que no había soñado. Al mirar, con recelo, la capacidad real de su memoria le añadió ese momento e inició la jornada con su duda.
Nunca aceptará renunciar a su sueño. Antes de tomar la mochila guardó su cuaderno de colores en lo más intenso de su recuerdo. Dejó la casa y, de la mano de su madre, con el blanco esplendoroso del día, llevó su niñez al colegio, al tiempo que su amigo Javi le despertaba con la misma voz de siempre. Desde entonces tiene la costumbre de ponerle color a los sentimientos y sentimientos al color.
Así lo contó.

R.Llanes. julio 2007.

domingo, 20 de febrero de 2011

AROMOS DE THARSIS. FEBRERO 2011

A JUAN ANTONIo


Aún no era tu tiempo,
el tiempo no estaba en su sitio,
los Reyes de Tharsis vinieron a traerte
y te llevaron.
Y no contaron con tus padres
ni con Caty ni con Sandra ni con Lorena
ni siquiera contaron con Yolanda ni con nosotros
que te creíamos en otra tierra
y no en la eternidad.

Te has llevado contigo el sabor de lo dulce
y el misterio del dolor
para enseñarnos, quizá, que te faltaban
treinta y seis años más de vuelo y esperanzas.

Que el existente Dios tenga la valentía de tenerte
en un lugar más apreciado que este
para que no le tengamos en cuenta
que te haya destrozado la vida
sin ponerle toda la luz de futuro
a quienes tanto amabas,
inestimable amigo Juan Antonio.





Escrito por Ramón Llanes
y leído por Miguela Fernández de la Cueva
en el Pregón a Santa Bárbara
en Huelva el 6 de mayo de 2009.

SAN CALENTÍN 2011. AMIGOS DE S.D.

miércoles, 9 de febrero de 2011

TARDE DE LARA

TARDE DE LARA


A José Manuel de Lara, en su homenaje de Huelva.

Este momento ya lo habían imaginado mis ojos. Ha sido largo el tiempo lírico del poeta para concluir que alguna vez habrían de llegar los minutos de gloria que cada cual merecemos, y más a los versificadores y a los pragmáticos de la palabra, y ya estaban inquietas mis delicadezas como barruntando cuando abrazara a mi profesor José Manuel de Lara como tal, como poeta y como amigo; pero abrazarlo desde este púlpito al que solo los privilegiados alcanzan, no por la heredad de la estirpe, que quizá también, sino por los méritos contraídos en versos y vida.
Para él todos sus tiempos fueron de gloria porque su gloria fue escribir y describirla y para nosotros cualquier tiempo que nos acercaba a su letra, era tiempo de gloria, por el significado de su obra, por la formalidad tan excelsa de sus maneras. Como el tiempo no llegaba me permití hacer un manojo de poetas “Laras”, como una biznaga de “Laras”, y los planté en un espejo que tiene la facultad de trasladarse a través del aire, en una tarde de no hace tanto, para que los tres juntos: José Manuel, Manuel José y Juan Carlos, a quienes me precio de conocer, entender y seguir con la pasión de un soldado de estos vicios, llenaran de poemas suyos, juntos, todo el espacio de Huelva minado por ondas mágicas que llaman visionarias y luego te llevan la imagen a casa en otro espejo negro donde aquel día salieron en color las vidas de los tres cálidos “Laras”, que sin apenas haber preguntado la fecha de nacer han escrito para ellos con los bolsillos silentes de luz y las margaritas en catarsis. Y tuve, en aquella mesa grande que también parecía la vida, tuve versos en Lara Mayor, para cuanto nos queda de supervivencia y algo más.
José Manuel siempre ha caminado huyendo de la dejadez, arrinconando a la prisa y con más prontitud que ella; tiene un paso ligero como quien sabe que alguien le espera; tiene más humildad que tiempo y no es dado a hacerse notar, le ha ido mejor la mecedora que el escaparate. Es, aún, un sueño sin acabar, porque de un gramo de palabra escribe una antología y sin embargo se ve más puramente reflejado en sus silencios. Como ya había imaginado que tendría que llegar el día en que la Onuba literaria y agradecida se rindiera a Lara, escribí, como ahora digo, que José Manuel de Lara es un poeta de culto. Y es también un hombre de culto, un ser casi inconcebible e irrepetible a quien hemos tenido la suerte de conocer y a muchos se nos ha concedido el don de su amistad. Nació en Motril y nació en Huelva, aquí se ha mojado los pies, aquí se enroscó su alma, aquí se volvió loco de amor y aquí está, como la luz o la sombra de un trozo de paisaje de esta tierra a la que pasionalmente ha amado y ama.
Alguien, esta tarde, tendrá que bajar a reclinar todas las miradas de excelencia, desde los pedestales, los jardines de Babilonia, las jarchas, los ornatos, la indomable juncia del sur; alguien del postín de un bohemio, de la riqueza de un solitario, de la bondad de un músico o de la solemnidad de una gaviota, tendrá que venir a ungir este lugar que desde ahora será tiernamente lírico por la presencia eterna del poeta Lara, quien diera honor al lugar, al espacio y al tiempo. Ese alguien será seguido por nosotros, los indígenas de esta lontananza, e iremos a los sitios del futuro a recitar versos de Lara, como quien hace papel, quien presta arpegios o quien reparte sal en el embarcadero.
Y todo esto viene a cuento de José Manuel de Lara cuya biografía cabe en dos renglones, imaginen: “José Manuel de Lara Carrasco, natural de Motril (provincia de Huelva, solo por hoy), casado, dos hijos, hombre, profesor y poeta”, no llega ni a dos renglones y casi ha bastado, con esto el mundo ya le identifica. Y existe otra biografía, aún más pequeña, apunten: “José Manuel de Lara Carrasco, poeta”, punto. Una inmensidad. Existen un millón de biografías más, “todos sus desnudos versos”, otra inmensidad.
Por apurar, por apurar, existe aún otra biografía, que comienza en el Motril de la provincia de Huelva y que no acaba, no tiene final, nunca, una biografía infinita, por donde merodean, besos, desencantos, miradas, tristezas, gozos, nostalgias, hijos, nietos, palabras, melancolía, madre, niños, escuela, plaza de las monjas, estíos…así hasta todo el imposible que es el inacabado ser de un poeta que acabó siendo poeta por propia voluntad y con el beneplácito reconocimiento de los suyos y de quienes hoy le tributamos un homenaje con orgullo por convertirse en referencia viva para soportar todos los venideros envites.
Este homenaje, hecho en prosa y verso, a su estilo, es un homenaje también con el punto indeleble del corazón de por medio; es un homenaje sin ombligo, sin vanidad, sin bambalinas, sin carteles de pared a pared porque es un homenaje del alma literaria de Huelva al alma inagotable de Lara. Mañana saldrá en la prensa una reseña para que no le olvide el olvido pero a partir de mañana mismo la reseña volverá a hacer raya pura en calidad sonetista entre todo ser que guste de poesía y otras jergas. Y nuestro Lara, desde la solícita creencia de la amistad, andará verso a verso los tejados de nuestras memorias y desde la búsqueda traerá el placer que conlleva saborear su obra con la emoción de saber que es nuestro.
Amigo José Manuel, a principio de los sesenta me enseñaste las primeras normas de la poesía, ya en los setenta nos encontramos de nuevo e iniciamos el mimoseo de la buena amistad y desde siempre he sido discípulo de poeta, bebiéndome tus sonetos, con la rabia de un principiante, quedándome la satisfacción de haber aprendido, al menos, a decirte hoy que me entusiasma estar aquí, contigo, con los tuyos, con los poetas de Huelva y con la gente de este ritual, para nombrarte con agradecimiento y grandeza, con la cercanía de un amigo del alma.

Ramón Llanes. 3 de febrero de 2011.

martes, 11 de enero de 2011

APENAS EMPEZAR.


Llevamos poco tiempo estrenado este año, apenas estamos aún en las felicitaciones y los buenos deseos, en las rebajas (que cada vez lo parecen menos y que no deberían existir y tener siempre las cosas el precio adecuado), en estos fríos que nos conservan cuando dicen que el calor destruye, en los acontecimientos de la liga, en las comidillas televisivas de cada día, estamos en ello, apenas empezar y ya vuelven a aparecer los locos de turno que se llevan el día pensando en la muerte, en la muerte de otros, nunca en la suya propia. Ya, en esta cortedad de año, varios locos han propinado severas muertes a compañeras de convivencia, quizá como pago ridículo al amor.
Nos preguntamos, por qué hay locos con estos instintos, por qué hay tantos, por qué asestan la crueldad a la mujer, por qué. Algo no funciona, muchas cosas no funcionan, las mentes no están bien hechas. Son, entonces, enfermedades de este siglo, ese impedimento por parte del poderoso macho a que la hembra, siempre más débil y sumisa, comience a asumir y desarrollar papeles importantes en el círculo donde ellos galleaban con bravura. El hombre no parece el hombre, parece el enemigo, con estas modas de matar que de un tiempo a esta parte se nos ha venido encima.
La sociedad investigadora tiene que buscar las causas y las soluciones. Creímos que los niveles de intolerancia de antaño quedaron enterrados en el olvido de todas las memorias. Y cómo se hacen estos individuos, de dónde salen, de qué colegios, de qué centros de trabajo, dónde los hombres agresivos, dónde están, qué hacen. Pues no pertenecen a otro espacio, somos nosotros mismos cuando alguna vez nos ponemos careta de guadaña.




Ramón llanes. 17.01.03.
ANSIEDAD.


Fíjate, hermano lobo, has cazado la pieza y has perdido la ansiedad; habías escrito en tus ojos solo el deseo de llegar y apresar y te quedaste en eso, luego perdiste el placer de disfrutarla. Como el lector que ignora el resultado de la historia, como el niño que no aprendió a manosear el juguete, solo a encontrarlo; como la luna que acaba el ciclo sin interesarse por las ráfagas de luz que se dejara en las oscuridades o como el hombre que llega, a veces, sin saber para qué. Pérdida de la ansiedad, moda nueva, de arraigo actual, de aceptación general.
No discuto, hermano lobo, tu hambre, discrepo de tus deseos, del ansia para después del deseo, del gozo que no te produce la victoria, de la emoción que no le pones a la batalla; discrepo de tu manera de no lamer tus zarpas al recibir el trofeo. Imagino que posees tantos que ya no te halagan o imagino que no te altera el entusiasmo una meta más, pero discrepo, te falta ansiedad. Para correr, para la estrategia del combate, para la mirada; tu alma, imagino, necesitará el alimento de todas las sustancias que espiritualizan tu rol en el contenido de esta selva donde te dieron luz y cuerpo para vivir.
Es tu mundo un cuadernillo de letras sin calidad, hambre y pocas cosas, que limitan el sentimiento a ello; y hasta tu loba te escasea en detalles, la seducción, la preñez, la parida, la nacencia; le quitas la ansiedad y se queda en animalada, en rutina. Y no me discutas, hermano lobo, casi te diré que no estoy ahora para sermones de santos, ni dogmas, ni monsergas; no olvides la ansiedad y punto.



Ramón Llanes. 26.08.05.
ANÓNIMO, A SU PESAR.


Es de esos chiquillos andariegos y voluminosos que andan la calle a todas horas, cuando apenas se le ve, más se le nota, ataca hecho al tesón de morderse la vida para no perderla y consta que por poco en cada momento aniquila algo de ella. Quien le conoce sabe odiarle, se seduce a si mismo odiando, presume de ser odiado, roba un cuento en la esquina y cuenta un robo en la sombra de la farola. Aún no es hombre y ya ha dejado de temblar al sonido de las sirenas que le persiguen; aún no tiene edad para enloquecer, aún no ha gastado tiempo en sostenerse a base de compañía amorosa; es de esos chiquillos vivos que ha creado la calle para si mísmo, para su equilibrio, para su vicio.
A todas las horas le han visto antes de un escaparate roto, de un asalto a la tienda de ropa, de un tirón; siempre aparece en el antes del chillido de la calle, luego se pierde en un silencio de golfería incapaz de devolverle pudor o arrepentimiento o dolor. Padecerá lo suyo sin que el margen de la acera lo sepa, sin que se acomode a ser víctima. Es su propio rey, el matón de las soledades, que llega de nosotros y nos destroza el prurito de bienestar que enseñamos. Él se aprovecha de nuestra educación y civismo; nos traza la línea con una mirada de macarra y solo nos pide dejar de ser anónimo para empezar a adorarle.


Ramón Llanes. 13-9-06
ANDANZAS



Subir y bajar, del valor a la memoria, del teatro al placer, andanzas que se le piden al tiempo, cuando aprieta la complicidad y las cosas se ponen en el momento adecuado. Para andar con zapatos de cartón, botos, alpargatas o pies desnudos. Fija la vista en este cuarto de luna allá los páramos ocres de la tierra que se arde por un cante, es múltiple la ocasión para la estética. Han comenzado los cohetes a llamar por los sembrados a las gentes que esperaban brincos de romería, han empezado las andanzas del sol que no para de iluminar caminos que conducen a las solanas, donde algunos intentan creer y otros se quitan el sombrero desde el caballo.
Se fija la mirada en el infinito de los ojos de quien ama, sea agnóstico o mendigo, todas las veces que el pulso aguante. Siempre está alguien esperando y alguien que busca; la andanza de la memoria escrita en la frente de estos límites de olores que la primavera ha puesto en la cintura del espacio para un suspiro, para un encuentro.


Ramón Llanes. 5-5-06. (para cadena SER)
ANDALUCÍA.



Para los ejercientes de andaluces fuera de la comunidad y fuera del aire. Para los antiguos andaluces que escribieron en el aire todos los adjetivos a su tierra. Para los graciosos andaluces que callan el dolor con una palabra de risa. Para los obreros andaluces que la hacen cada día. Para los poetas andaluces que la elevan en los versos. Para los bohemios andaluces que la viven y la pasean. Para los amantes andaluces que la convierten en romántica. Para los débiles andaluces que aún la padecen. Para los señoritos andaluces que se visten a partir de las diez y se la beben de un sorbo. Para los inquilinos andaluces que la aprecian. Para los políticos andaluces que saben traerle dones. Para los andaluces que la disfrutan haciendo el amor bajo sus estrellas.
Y para quienes se emocionan siempre con Andalucía y para quienes la aman aunque no sea 28 de febrero. Y para ti que la oyes y le sonríes.

Cadena SER.


Ramón Llanes. 25.02.05.
AMPARO


No es verdad que existan lugares celestes a donde Amparo haya podido llevarse su guitarra y su entusiasmo. Se ha ido sola al destino eterno de los sentimientos de los suyos y de quienes le seguiremos amando; sola se ha ido, haciendo un ruido ensordecedor de fandangos y muestras de dolor, de ese dolor de verdad que hace ruido y marca las fibras del alma. No existe mejor Amparo que ella, la que conocimos en intensidad y cercanía, la luchadora y enseñadora de matices, arpegios y quejíos. Ella sí existirá, será imposible ponerle límites a la memoria para generar su olvido. Y su voz, como dulzaina melosa que siempre expresaba un consuelo, existirá también. Y existirán sus gestos, sus ternuras, su ingenuidad, sus impulsos.
Nos queda la mejor Amparo con sus sueños de gloria sobre la concepción de su hijo a quien tuvo agallas de dar vida plena a pesar de su avanzada debilidad física. Ahora sabremos que ella fue un gran descubrimiento para esta Onuba sentimental e inquieta, lo sabremos mirando su agenda, recordando su actividad y su trabajo en pro de sus ideas. Un excelente ejemplo.
Amparo es una pequeña diosa onubense que nos falta en los ojos pero nos sobra en el afecto. Con los suyos, Manolo, Amparo, Concha, Laura, su marido y su hijo Pablo, seguiremos queriéndola, como si la muerte fuese de mentirijilla.



Ramón Llanes. 26-9-07.
ALGO MÁS SOBRE LA MINERÍA.



A estas alturas quizá no quepa decir muchas cosas sobre la minería, porque casi todas se han dicho. Quiero, no obstante, destacar algo que, de todo, me ha parecido lo menos indiferente, lo más pasional, lo más resaltable desde el punto de vista histórico.
He de referirme al concepto de reivindicación que han tenido que mostrar los mineros como único argumento de supervivencia y como único camino para optar a la consecución poco a poco de los fines, de sus fines, que no iban más allá de la mejora de su estabilidad laboral, de su salud, de sus logros sociales y de su logros salariales. El minero ha plantado cara, en toda su historia, a los convencionalismos, al sosiego, a los esquemas estructurados por los ingleses, a las disciplinas férreas, a la discriminación. Y luchó por el trabajo, a pie de galería, con el sudor sangrando metales y con la silicosis siendo alimento de cada día.
No puede caberme duda alguna en esta reflexión de la importancia histórica de esa posición reivindicadora de los mineros que contribuyó a formar una conciencia social inconformista y a mantener en continúa vigencia su lucha colectiva, que dio resultados pero costó vidas.
A ellos, que diseñaron sus derechos y consiguieron dejar una huella de rebeldía, les dedico mi testimonio de agradecimiento a través de esta radio de hoy, con toda mi admiración y respeto.




Ramón Llanes. 17.01.03.
ALGO ÁCIDO.


La tragedia tiene un sabor ácido, el dolor es ácido, la muerte muy ácida para todos, la miseria es ácida. Estereotipos de la acidez, lo fatal, lo extremo, lo agónico. A veces también el debate es ácido, cuando se olvida de la razón del mismo y pinta la cara que a cada cual conviene. Pero es ácido el debate si se utiliza, sin límites, la estrategia exenta de ética y moderación, si se maltrata la libertad del pensamiento, si se escribe o dice sin disciplina, sin norma. Después de la tragedia nunca la calma, viene el debate político, lo más ácido; llega el displacer de quienes aguantamos.
Hoy barrunto pesadez de debate, a pesar del dolor que inunda la esfera de nuestro medio, barrunto confrontación, reproches, insultos, perrerías, entre unos y otros, porque la dedicación a las víctimas solo va a ser la mínima, la protocolaria; ya se ocuparán de alertarnos quienes se oponen por oponerse, con un sentido escaso de la compostura; para distorsionar, para que algo ácido queme a cualquiera, no importa ni siquiera el nombre o el cargo, que queme, lo más posible.
Mientras, el soldado traerá a casa la medalla, la foto de la novia, el pin de una esperanza frustrada en una llanura rodeada de montañas sin identidad, a donde fuera con buenos propósitos, y llegará con la vida a rastras y el llanto para los suyos. Es lo más ácido, lo tétrico, lo irreal, que al debate alguien le pondrá cara de tonto pata disimular que ha sufrido, que ha dejado las vacaciones para hablar, que los esperaba; así, sin darse cuenta que ellos ya no están para sonreirles.



Ramón Llanes. 19.8.05.
ALBERTO, EL POETA.





Su despacho conserva el olor de lo antiguo, la mesa es caoba vieja, la lámpara parece hecha de cuentas de cristal violetas y blancas, a la espalda una gran librería ordenadamente repleta de libros, dos sillas de piel y madera tallada, un reloj de estuche imitando vejez, un diploma de 1962 premio escolar a sus méritos, aprovechamiento y ejemplaridad; en la pared algunos cuadros y detalles personales, unas altas cortinas color malva con visillos blancos, todo a juego con la lámpara o viceversa, una cajita con rotuladores indelebles, varias plumas, unas gafas sobre el tapete y un cuaderno de cuadrículas donde escribió este relato.
Se le echó la tarde encima, desocupó el sillón, cerró los ojos y le dio por pensar en el poema de amor que nunca escribiría y se metió de lleno en la boca de la noche.






R. llanes. 5.10.02.
ADVERSARIOS O ENEMIGOS.


No siempre los adversarios son enemigos, más bien casi nunca los adversarios son enemigos entre sí. Adversarios podemos ser todos en cualquier momento de nuestras vidas, ciertamente también podemos ser enemigos, pero es más fácil es adversarios, no lleva el componente de enemistad, odio o repulsa, como entre enemigos. He vivido lo justo para ver cómo los adversarios en el deporte se abrazan, se intercambian halagos, jamás llegan a los insultos o las descalificaciones, está muy mal visto. En el campo de los negocios también los adversarios se respetan e incluso en muchas ocasiones se alaban. De hecho sus corporaciones sirven para tutelarse mutuamente y para programar estímulos, consignas y horizontes organizadamente. Existe también esta armonía entre escritores, periodistas, arquitectos, médicos, albañiles, etc, pero carecen de ella los políticos y no sé por qué. Es obvio que ellos también forman parte de la misma sociedad, sin embargo son enemigos y bien que lo recalcan y bien que lo cacarean.
Es imposible oir un comentario positivo de un político respecto de otro de distinta formación, es muy habitual oirles en descalificaciones, reproches, insultos. Luego se aprietan la mano como si nada y a nosotros nos da para pensar que una de las dos actitudes es falsa. Sin son adversarios no cabe la enemistad, si son enemigos no caben los disimulos ni los abrazos.


Ramón Llanes.
ABUELOS.

Hace poco en un arcén de una carretera cualquiera aparecía un viejo con cara de alegría esperando a una familia que nunca llegó. En un asilo de cercanía, honroso y noble hasta más no poder dejaba su último suspiro el más anciano de la comunidad, cumplidos los ciento cuatro y leyendo sin gafas y utilizando la memoria como su mejor recurso, pero se tuvo que ir, por imperio de la ley natural. Ayer supe que Rita se estremecía en las soledades de su casa y quiso desaparecer de soslayo, como había sido su designio. Dicen que se le fue la cabeza, enfermedad muy en uso, a Lola la grande, señora de poco más de setenta que llevaba para adelante 8 hijos suyos, los nietos de rigor y los parásitos de siempre que buscaban el puchero y el cariño y que siempre tenían con Lola la grande. Y resulta que también está en las últimas.
Y luego dicen que solo se van los buenos y que los malos se meriendan aquí todos los calendarios. Y se oye que la justicia no otorga valor a la humildad y al amor y también se oye que la justicia no tiene qué ver con todo esto. Pero los abuelos se rinden antes de tiempo en el primer hospital, en un asilo luminoso, en el geriátrico de moda, en el banco de enfrente de casa, en el casino o en ningún sitio; se rinden sencillamente porque las cosas no están para batallas o porque intuyen carencias.
Y me llega que a los ochenta se le ocurrió a Lozano comprar unos libros en setiembre para matricularse en Historia y lo ha hecho con las agallas de un chaval y ahí está peleándose con los apuntes e intentando sacar pecho y memoria suficientes como para alcanzar su meta.
Y me temo que miles de historias de este tipo son comentarios de día en día por estas laderas de nuestra sociedad, en donde la culpa de lo peor la tiene Dios y de lo mejor, nosotros. Y otros piensan que Dios no se mete en estas cosas.


Ramón Llanes 24.11.00.
ABRIR Y CERRAR


Abrimos la página del Andévalo que viste de romería sus casas, sus gabachas, sus tradiciones; cerramos la página del mal tiempo por ahora. Abrimos la pulsera y el pendiente de la niña que se nos casa, cerramos la feria del libro que se nos acaba por desventura. Abrimos un fin de semana largo que el lunes nos dan fiesta del trabajo, cerramos la tarea a quienes podemos gozar del ocio. Abrimos otra vez un poquito de esperanza para que se nos otorgue la suerte que nos falta y cerramos el mal humor.
Abrimos la puerta de entrar y nos acomodamos como seres queridos y estamos un rato juntos, cerramos la puerta de salir y dejamos en la estancia las emociones que sentimos. Abrimos todos los horizontes de la tierra que saben agrandarnos las ilusiones, cerramos las tormentas que se llevan a los amigos. Abrimos el corazón, que esté pendiente de una muestra de amor, cerramos un sueño que nos trajo la noche en una pesadilla.
Abrimos los ojos y las manos.


R.Llanes. 28-4-06.
Odiel

ABELARDO.


Abelardo se quedó en casa con 57 años de vida en un traste de su Marismaire, consolando a quienes le lloraremos; sin extremaunción, a su gusto, perdido y ganado en Sevilla y Huelva, en Punta y en los añiles que a la tarde le pintaba en su forma lírica de expresar la estética más bella “quién pudiera como tú, recién llegado, ver por vez primera esta playa”, se quedó queriendo ser barbilampiño y siendo barbudo constante, contrario al ruído, y al desorden, amante del equinoccio, de las boreales, de los amigos y de las tertulias con altramuces y vinillo peleón, enfundado en negro por el luto de todos los que se fueron, un tributo a su forma de sentir.
Abelardo, me duele decirlo, se ha ido a la muerte con un dolor en su gastado corazón, firmando la premisa de volver, o mejor, de estar siempre, de fumarse su Onuba vieja a paseo, leyendo las caras y los espacios, buscando un transilium de libertad a su modo, con abrazo, para ofrecer su gota de humor enlazada con el silencio extraño que produce la carcajada. Se ha ido Abelardo sin llevarse prenda ajena y dejando paisajes, poesía, cuadros, colores, amigos, amigos, amigos. Hasta así me duele contarlo porque tampoco él creía en la reencarnación, aunque para nosotros resucite en cada atardecer del agua y su marismaire le delate cuando esboce la más tierna sonrisa de un ser inteligente que no pudo agarrarse al pasamanos y se cayó a la eternidad como poeta, como pintor y como hombre. Abelardo se nos ha ido desde septiembre al infinito del alma.



Ramón Llanes. 23.09.05.

domingo, 9 de enero de 2011

El jueves que perdió las zapatillas.

Llegaste, apenas sin yo pensar que vendrías. Estuvimos juntos andando el camino posible de un escondite detrás del árbol cuando ni de tapar medio cuerpo era capaz, nos buscamos porque siempre sabemos que los sitios para encontrarnos son los nuestros de casi toda la vida o los que conocemos para entretenernos a demostrarnos simpatía y cariño. Alba intentaba saber a qué jugábamos sin comprender del todo el alboroto de tus voces, tus correrías o tus carcajadas de niño que llevaban un componente de sorpresa más allá de lo usual. Fue ayer, golfete, ayer porque lo recuerdo con frescura. Y ayer era jueves hasta que casi en la altura del ocaso me despedías con tus ojos pinchados a mi nostalgia y me chocabas las manos en señal de cómplice de una jornada agradable.
Pero antes, también jueves por seguir las señas, me pedías buscar los cochinos que imaginabas en el campo de la Tiesa y las serpientes y los leones y las libélulas y no sé cuántos animalitos más que componen tu colección de aficiones de la que nunca quedas completamente harto o decididamente satisfecho. En aquel tránsito que nos llevó al otro pueblo, a veces intentabas dormir pero sin dedicación y hablamos de tus gustos mientras abuela conducía sonriendo cada una de tus inspiraciones.
Luego fue todo actividad, como si el letargo, tu letargo, hubiera durado un siglo y estuviesen entumecidos tus huesos, una desenfrenada inquietud que te hacía tirarte al suelo, subir a la chimenea, arrastrar las sillas, mezclar las patatas con las risas, pedir insistentemente un helado o creerte con sueño hasta acudir al regazo de mamá en demanda de la ternura necesaria. Ni siquiera así te ví cansado, no aparecían signos de agobio en tus gestos, eras un superman indomable que desafiaba las leyes de la libertad. Y lo conseguiste, ayer jueves, una vez más.
Volvimos a casa para cerrar por algún lado el camino inacabable de nuestra conspiración y tampoco fue posible completarlo. A la mañana que me alentó del nuevo día fui a creer que aún era jueves y seguías conmigo en nuestro festín. Y de tanto querer se me hizo un jueves emotivo que perdió las zapatillas y le resultó imposible llegar al viernes. Y ahora sigo en jueves escribiendo lo vivido.


Ramón Llanes. 2-11-07 (19 hs).
EL DESHONOR DEL RECUERDO



Para distinguir las palabras escritas
unas de otras, para sacarlas del pensamiento
dispuestas a ser aire o grito,
las estrujo, las palpo, las acaricio.
Se me hacen pronto recuerdo,
el recuerdo honra el patrimonio poético,
ello conforta, anima la felicidad.

Aquellas escritas desde la inconciencia
de la locura, las palabras momificadas,
los versos gráciles, el énfasis lírico,
aquello que germinara en tono de melancolía
blanda, aquello soñado para vivirlo,
lo cursi buscado, la voz pausada, el predicado
de la oración sin pena, las motas de cristal
en el agua como garfios señalando destino
que ensalcé por mi bizquera,
aquel honor desvivido, rancio y sonriente,
aquello que ahora leo de mi poemario,
no es mi pensamiento,
me deshonra haberlo escrito sin clave
para el borrón. Me hiela las manos este recuerdo.

No soy el vocero, el enclenque. La dinastía pobre
del mundo que me crearon para versar o pensarlo
tampoco la reconozco ahora que mejor lo pienso.

Dadme nuevas manos
para romper impulsos, gemidos, braceos.
Manos de lanzas para matar creencias,
manos de agua para apagar cráteres antiguos
de pasiones. Manos de limo para humedecer
los pasos y borrarlos con la próxima escarcha.
Dadme espadas, pértigas, jábegas, alambres
para cubrir el currículo con otras credenciales.
O dadme palabras
que me sanen este febril mordisco.

R.Ll. 24-11-07. (19,41.h.)
EL DESEADO TIEMPO DE LAS SOMBRAS



1.


Los ojos,
trizas de aire,
vaivén, ni un respiro
de luz, la tienta de la sombra,
preludio de un castigo,
vida sin desterrar
en un añil de biznaga blanca.

Se han caído los ojos
desde la esperanza.























El deseado tiempo de las sombras.
2.


Espasmo,
miedo, tal vez, a la existencia.
La luz, se calca en el espejo,
son dos los vicios, dos los tiempos,
dos los plazos
para la eternidad
sin pulso ni memoria.

Se ha caído la esperanza
desde los ojos.
























El deseado tiempo de las sombras.

3.


Mirad vosotros la pupila,
decid el nombre de la palabra
tiempo, en bemol,
en pan de oro,
en sánscrito,
hasta la nada de la sombra.

Se caerá la mirada
desde el perdón.
























El deseado tiempo de las sombras.


4.

La luz no justifica la vida,
delicadeza es la sombra,
tiene espacio,
rendijas que la cubren
y a la claridad halaga
y aprisiona,
el color es el afecto
y la frecuencia.

Se caen las sombras
prohibidas en la luz.






















El deseado tiempo de las sombras.


5.-

El pálpito roto de un hombre,
el sueño desliado de un hombre,
desde la suerte de no vivir
gozan la llamada. La vida ha creado
la muerte.
Acá es casi sombra
cuando es de luz el llanto.

Y se caen las palabras
en los caprichos.























El deseado tiempo de las sombras.

6.-

Para morir
ha de ganar la carne
una partida de tiempos
o que la regla
pierda corazón
entre los vivos.
El vaivén estremece
solo el fuego arde.

Se le caen al deseo
las sobras de esperar.























El deseado tiempo de las sombras.

7.


Para vivir
el grito es el signo,
los gregarios se espantan
a la vez,
dispersan presagios,
tumban la trena
al sitio perdido
y desaparecen de la batalla.

Se me cae la libertad
si he de ganarme la vida.






















El deseado tiempo de las sombras.

8.


Oíd, miserables, la memoria,
el gesto que llamáis olvido
no es la muerte,
oíd, que lo temido
no es la muerte,
que la muerte amada
no es menor que la existencia,
que la muerte cotidiana
es la estética del sueño.

Se caerá la lágrima
con el último pensamiento.





















El deseado tiempo de las sombras.


9.


Y no amaré
sin lágrimas. Oíd si las lágrimas
se desprenden
o se rompen
o se mastican
cuando el silencio narra
el trago que teme un adiós,
cuando es eterno
y los ojos tiritan de placer
hacia el deseado tiempo
de las sombras.

Y cae un desafío
desde la luz.


















El deseado tiempo de las sombras.


10.

La noche imita siempre
un eclipse,
una renuncia de la luz.
En la noche, se sabe,
nace la luz
para luego apagarla el día.
Cuando se juntan, cumplen,
se fascinan.

Y no se les caen los reflejos
a las luces tardías.






















El deseado tiempo de las sombras.



11.


Escribid la vida, que desde las luces
se abren las soledades
en pasos de arena,
con el sorbo de calma
se brinda,
en una eternidad,
el tiempo es todo cálido,
sin focos que lo enfríen,
sin fuegos que lo abrasen.

La nada se cae
con flama de cenizas.



















El deseado tiempo de las sombras.



12.


El tiempo ágata se atisba
de eternidad, el azul de locura,
de claro son medidos,
límites de espacio,
temporales,
los reflejos, aún pocos,
desnudan la sombra
y la hacen frágil, vulnerable,
nadie apuesta,
solo el silencio la envejece.

En el trasluz se caen
tiempo y agua, al olvido.


















El deseado tiempo de las sombras.



13.


Si fueres de vida
ni un agregado de tiempo
colmaría tu sueño,
sería empezar y acabar,
acabar y empezar
sin rubor,
desperezando páginas
por un minuto más
de sorpresa, de prórroga.
La felicidad es lo contrario
a la frontera.

A caer sin tener comenzado
el renglón de la primera palabra.

















El deseado tiempo de las sombras.

14.


Si de muerte fueres
todas las eternidades ocuparían
la luz contagiosa
a palmos. Crecida de tiempo
y amoral, campanas, dotes,
el insomnio en trípode
de estío, la única verdad
que se bebe y el corazón
tendido en las manos,
todo perfecto
y las vueltas sin un desgaste
sin un pánico.

Y no caerían las noches
agua húmeda hasta la hierba.


















El deseado tiempo de las sombras.

15.


Mentira del tiempo
que dobla una aguja, adelanta
un reloj, detiene un beso
y no alivia el cansancio.
La verdad no dicha,
el escrito de horas
que guarda la caja de música,
las desganas,
los fracasos,
la sin-pena y el destiempo.

Hasta caer de peso
un número del calendario.




















El deseado tiempo de las sombras.

16.


Probemos la deshora
de estar, afirmar la vida
con dos negaciones,
negar la muerte con dos afirmaciones,
probemos a ser
cuando no fuimos,
lo que no seremos,
lo que faltó al relojero
para darnos un farol distinto.

Probemos caer, de pronto,
en el juego de sospechar lo soñado.





















El deseado tiempo de las sombras.

17.


Si acaso fuere hacedor,
las luces cabrían
en una tarde,
las sombras no cabrían
en un siglo,
un marco sin ventanas
sería vigilante
de la ausencia
y al pasar los tiempos
callaría de miedo
el oro de eternidad
escrito en la vida.

Si viere caer mar de áldoras
en los silencios.


















El deseado tiempo de las sombras.
18.


El llanto del vencido
al nacer,
para morir esboza
una sonrisa,
lloran
quienes estrenan el parto,
ríen quienes esperan una luz.
La paz es de la muerte.

Se cae del pensamiento
el culto a lo posible.























El deseado tiempo de las sombras.
19.


Ayer, culpó el alba
el aliento de la noche,
de nanas adolescentes,
resumir la amanecida
en banquete de luz,
de la luz por inercia,
de luz y más,
de luz liviana
y luz doliente,
a los mismos párpados del día
llegaron en aviso
de victorias.

Allí cayeron cirios de luz
en un alba de llovizna.



















El deseado tiempo de las sombras.
20.


Ayer no es el tiempo acariciado,
será mañana,
será mañana que crezca
la boca de ansiedades,
que envuelva
de una sombra pulcra
el lecho,
memorias en ardores
y candelas
para el ayer sin caricias,
con el obstáculo de rendir
cuentas ante nada.

Para caer al lupanar
de las pasiones.



















El deseado tiempo de las sombras.
21.


Han puesto lámparas de sombra
al corredor del tiempo,
las paredes tramas de gris velado,
se aplastan impaciencias
de costumbre,
con clamores se silencia
cada protocolo,
tramita el ambiente
una miel de goce,
alguien habrá renunciado
a vivir.

Y acaso caiga de la palidez
una sonrisa.




















El deseado tiempo de las sombras.
22.


Hoy pronunciará
discurso de ambición
convencida de gloria
la luz de los canelones
sombríos del enjambre,
que de allá jamás salió un brillo,
siquiera rayo de brillo
ni estertor de claridad
pero no es poco
la conquista, si la alcanza.

De fuerzas, se le cayó
débil a la luz la gloria.





















El deseado tiempo de las sombras.
23.


Empieza el trago agónico
tras el fausto atardecer,
entonces nace la muerte
paso a paso,
el centenar de médulas,
los amantes,
y la tragedia solo alcanza
acierto de melancolía,
aquello más parece la vida.

Para no caer llegan
los elegidos.






















El deseado tiempo de las sombras.
24.


Poseen la sustancia sombra,
adquieren madurez de eternos,
se untan luz en las heridas
los elegidos
ya sin miedos de ausencias
de ocupación,
hechos a perder reflejos
sin apariencias de dolor,
los elegidos
al agua de las sombras
son la otra mitad
de los vencedores.

Es profundo el cuerpo
para caer tantas veces.



















El deseado tiempo de las sombras.
25.


La luz se somete a la nada
y desaparece en estrellas
repetidas, en mares inalcanzables
y en la rutina de los días.
La piel de la sombra
se fortalece a través
del espacio de la luz,
su debilidad no aparenta
tiempo,
la sombra es la muerte de la nada,
la nada de la luz,
la emoción del tiempo.

Jamás se le caen motivos
a la eternidad.



















El deseado tiempo de las sombras.
26.


Imposible convencer
desde un hilo
de naturaleza opaca
la sinrazón
del premio de la muerte,
ningún hemisferio
descubierto del cerebro
lo sabe aún. Imposible
compaginar deseo y pertenencia
en un mismo sueño,
o realidad y tiempo
en una única vida.

Es caer desde la inexistencia
lo trascendente.



















El deseado tiempo de las sombras.
27.


Delirar con los ojos abiertos
nunca mermados
nunca delebles
nunca flácidos,
temer la locura
que ciega
y destruye, a menos que el tiempo
se ocupe la memoria
en frescor de sombras
y olvide el tributo.

A menos que se caigan
tiempo y locura a la misma memoria.





















El deseado tiempo de las sombras.
28.


Por la vida
que es un punto
en un paréntesis del universo,
ola, otoño,
pasaje inquieto
donde la templanza duerme,
los seres reproducen
torpezas, se desmerecen
y solo se asustan de vivir.

A los seres que se les caen estrellas
y no cercan el suelo.






















El deseado tiempo de las sombras,
29.


Por la vida,
que sangra la locura, pudre
emoción, mancha el agua,
por la vida abstracta
que ordena búsqueda
de felicidades
sin resultado,
por esa vida agregada
al dolor.

Si tuviere lugar donde caer
manos y espejos.






















El deseado tiempo de las sombras.
30.


Por la vida innoble,
servil, ciega, con dardos
en las sienes,
con dientes en los ojos,
vida de aliento límite.
Por el dulce temor
de llegar,
cuando la nostalgia
pone el emblema,
nada admira el presente.

Quedan versos en alcohol
sin caer, de por vida.





















El deseado tiempo de las sombras.
31.


O por la suerte de la luz
pensativa, detrás del apagón,
nunca mima el futuro
la sombra robada
y de la luz
se desprende algarabía
con destellos
pero la música
aparenta
que se ha ido.

Para merecer que se caiga
es tarde el futuro.





















El deseado tiempo de las sombras.
32.


Hagamos hoz caliente
al lado del recuerdo, hagamos
que fuimos,
volvamos al presente,
atemos a la tierra el fruto
de la luz
que es el tiempo
y pensemos cómo
se renueva la verdad
sin nosotros.

Luego dejemos caer
el equinoccio.





















El deseado tiempo de las sombras.
33.


La luz anda con los dedos,
tropieza con el árbol, con el agua,
se transforma al color
que la absorbe.
La sombra anda con los ojos
esquiva los destellos
y se queda en pocos lugares,
donde haga la falta
de sombrear, espíritu, calma
o tiniebla.

Para después ir cayendo
a la tierra, en reposo.





















El deseado tiempo de las sombras.
34.


Del tiempo no se agranda la vida,
a más tiempo
no se espera más vida,
la vida solo es suerte
de estar,
la eternidad es la vida
que rompe la presencia
y detiene la agonía.

De por vivir se cae
a una ausencia de eternidad.























El deseado tiempo de las sombras.
35.


Fijemos la muerte en la luz,
la vida en la sombra, que
representen la comedia
del tiempo,
que se extirpen,
se profanen,
se dividan,
y no habrá emisión
en los próximos
mil siglos.

Atentos a la caída
de los dioses que no son eternos.





















El deseado tiempo de las sombras.
36.


Fijemos en una sombra
la inexistencia,
de qué color la nada,
qué mérito del tiempo.
Sombra y nada
dejan de ser apariencia,
se nacen sin contar con la vida,
y nunca
acuden al consuelo.

Al atardecer de la sombra
no cae un reproche.






















El deseado tiempo de las sombras.
37.


Fijemos en una luz la vida,
de qué color se sueña,
de qué se alimenta.
Luz y vida
se vuelven apariencia,
se acaban llamando a la muerte
y se apestan de dolor.

Y al amanecer se caen
de soberbia en el reproche.
























El deseado tiempo de las sombras.
38.


A concebir sueño y hortensias,
votos de ilusión,
hornacina,
profanación de la luz
al borde de un colapso
de orgullo,
sacar de la voz
un grito calmo que enderece
razón y armonía.

Rito al caer desde el sueño,
razón de las hortensias.






















El deseado tiempo de las sombras.
39.


Y concebir membranas en grises,
concierto de velos,
saturación de sombras
en el epicentro del día
y traer crepúsculos y cirros,
cornucopias satinadas,
musas a la señal del libro
que escribe de emociones.

A nada que aluda
caerá con fatuos de tristeza.























El deseado tiempo de las sombras.
40.


Concebir que el tiempo
agrega sombras,
décimas deseadas de sombras,
tumultos de sombras,
que el tiempo se hace así
creador
y evita arrogancias
y anula timidez.

Preferencia del tiempo
no es la caída.























El deseado tiempo de las sombras.

41.


Ayer es aún enigma,
perdió equilibrio la luz
en su declive de la tarde,
los fondos del aire
la echaron a la boca
de la sombra,
su turno fue de locura,
debió gratitud al sosiego
que olvidó en la rabia.

En la sombra el enigma
cayó de melancolía.





















El deseado tiempo de las sombras.

42.


Efímero y luctuoso
se graba el beso de la vida,
a un paso de la ausencia
se graba el olvido,
para la muerte
se enmienda la letra
todo requiere un imborrable
acento
que llegue a ser eternidad
creada en lo inmediato.

Para caer, solo para caer,
se arregla una vida.




















El deseado tiempo de las sombras.

43.


Anunciemos lunas,
oscuridades y sombras,
selvas y socavones,
cuevas desautorizadas
y mar profundo,
porque nos invade
la luz invencible
con pintada de vida
y la mortalidad finge
la grandeza.

Ahora simula no caer
temiendo que duerme.




















El deseado tiempo de las sombras.

44.


Anunciemos respiración y mirada,
tacto y caricia,
creencia y presente,
mas no anunciemos
los silencios del futuro
porque engañaremos
al universo,
se vengará con ponernos
voluntad de eternidades.

Nos mandará caer astros ciegos
que destronen la luz.





















El deseado tiempo de las sombras.

45.


Anunciemos bostezo,
réquiem, premonición
de soledades,
mas nunca anunciemos
tránsito, inquietud
u olvido
que la muerte descargará
la palabra
para trazar inacabable estío
dejándonos sin la recompensa
del infinito.

Anunciemos que no distinguimos
los deseos al caer de la vida.



















El deseado tiempo de las sombras.

46.


Partir dejó de ser proyecto,
intuición o tragedia,
llegar no es pronóstico
de felicidad o regalo.
Ir y venir
consecuencias,
inalterables medios
para probar la vida
en el resumen
de un ser que se crea
y se destruye a sí mismo.

De un ser caído inconsciente
de existir.



















El deseado tiempo de las sombras.

47.


Venguemos al verso.
Neguemos la verdad,
confiando la esperanza
a las sombras,
alumbrando sombra
con otra sombra,
tapando con tinte oscuro
un hueco de luz,
neguemos que hemos vivido
con un cerrar de ojos
en un invierno ardiente.

Se nos vendrá encima el verso,
caeremos de vergüenza, por amantes.



















El deseado tiempo de las sombras.


48.


Venguemos al espacio.
Ocupemos los sueños, los deseos,
los pálpitos,
desaparezcamos de la emoción,
volvamos a sentir
que nos dependemos
así en la muerte como en la vida,
neguemos partir
y sepamos volver
con la luz envuelta en un clamor.

Será imposible caer
al precipicio del término.



















El deseado tiempo de las sombras.

49.


Alcanzado el orden
neguemos la muerte, su disciplina,
su conformismo. Neguemos ser
culpables de morir,
parásitos del tiempo,
consuelo del llanto,
neguemos desde el olvido
que la eternidad
pertenece al espacio
más vulnerable de la memoria.

Neguemos que alguien nos dejó caer
la luz en un pozo de sombra.




















El deseado tiempo de las sombras.

50.


Para afirmar la vida
se define con pasión y aventura
la suerte de comparecer
a este margen de existencia
que abre la eternidad
para que amemos,
aunque volvamos
a rendirnos
y la felicidad nos quede
como una incógnita
del deseo.

Sufriremos el tiempo
para destilar el honor de la caída.


















El deseado tiempo de las sombras.




































El deseado tiempo de las sombras.