RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 23 de octubre de 2018

OTOÑO


OTOÑO.
 
Me cuenta el recuerdo
que llovía anoche mientras nos olvidábamos,
que llovía sin dañar la silueta
del estío, aún presente; llovía por obligación.
La tormenta en su crecida
me rompió el sueño
y de rayos, de tantos rayos, los árboles
parecían sombras blancas,
las nubes jabón de aceite
y las hormigas plaga de citrato.
En do mayor sonaba el recuerdo
alejándose sin preguntar
el dolor dejado,
los cristales rotos, la espera sin luz
y el contorno del labio seco,
sonaba el recuerdo
como suenan las cosas
a la costumbre del  retal de un beso
perdido en el insomnio
de la primera noche de otoño,
cuando me contó el recuerdo
que te abrazaba.
 
 
Ramón Llanes. 
 

SONATA PARA DORMIR


                    SONATA  PARA DORMIR.

 
En el espacio más íntimo de la noche
me espulgas y me duermo,
por asumir contigo
el ritual de las caricias, por desmayarme
de pudor cuando atolondras las sienes
y emigramos al convento de la lujuria.
Tú, incandescente,
tú, indígena de furia,
tú, gacela entre los muérdagos, ligera,
tú, incienso sacro
y con muecas jalde
en las sábanas.
Me hieres, me endiosas, me colmas;
me devuelves a la santidad golfa del amor
cuando de tí me prestas el quíntuplo de placer.
Me hago el muerto y muero en la memoria
para vivir la última primacía del gozo,
me arrastro en los sueños,
me alisto a la cobardía
vencido por la sonata de piel y besos que me ofreces,
antes de tí era la nada,
después de tí la eternidad es poco.
Tú, y las pócimas calientes de tus manos.

 

                                                              

                                                           Ramón Llanes.

POEMA DE ANA DEACRACIA


lunes, 22 de octubre de 2018

SONETO PARA ANTONIO PINILLA RIVAS


SONETO PARA ANTONIO PINILLA RIVAS

 

En agradecimiento por tu apoyo y ayuda

a  la Asociación de Mujeres “Las Mineras”,

en la Celebración del XXV aniversario.

 

 

Cuáles las luces que tus ojos miran?,

qué sombras te delatan la belleza?,

cómo sabes donde el color empieza?,

dónde buscas el vicio que te inspira?.

 

Eres cámara que al mirar camina

por rostros nuevos y naturalezas

buscando de lo estéril la grandeza,

dejando en el paisaje la retina.

 

Al captar enriqueces los objetos,

les das valor, les amas, los arrimas,

les surtes de miradas y respeto.

 

Tu gloria es que alguien te perciba

metido en la ternura del secreto

tal como un Antonio Pinilla Rivas.

 

 

 

 

Ramón Llanes.

Tharsis 13 Octubre 2018.

 

sábado, 20 de octubre de 2018

OTOÑO DE LA PALABRA


 

OTOÑO DE LA PALABRA

 

Este otoño versificado
huele sabiamente a palabras,
están quienes intentan seccionar
con la palabra
los moldes caprichosos de los dictadores,
quienes proponen la palabra
para dignificar las conciencias,
quienes se embullen en la palabra,
se enfrascan en la palabra
y animan las libertades
con el frescor humano de la palabra.
Probemos a descifrar los mensajes,
a creer en la fuerza infinita de la palabra,
probemos a desinfectar calamidades
con la bandera de la palabra,
con el verso que amanece en otoño
y se queda donde se le da afecto
y hospitalidad.
Y dejará el tiempo de vestirse
solo con incertidumbres.

 


Ramón Llanes.

LAS IDEAS


LAS IDEAS.
 
Las ideas se inflan, cunden, no se acaban; son patrimonio del torpe y del sabio, del inteligente y del pasotas, del macarra y del vanidoso. En el mercado de ideas, sin embargo, no existe pócima que evite la soberbia ni medicamentos para inspirar la paz. Es de esperar que este mercado vaya en aumento de productos y que muy pronto encontremos en la primera tienda de la mano izquierda, según se entra, soluciones para seguir resolviendo nuestro mundo a través de nuestras propias ideas, que luego serán proyecto, que después se transformarán en diseño y más tarde serán sueño cumplido. No olvidaré llevar al mercado esta misma idea.
 
Ramón Llanes.

LLUVIA


LLUVIA.

 

Pura parsimonia de llanto,
la lluvia  analiza el suelo
y cae sumisa o cruel para anegar o aliviar,
según el pretexto de osadía.
Y póngase las botas que el cieno
acabará prendiendo los pies en el charco,
en el laberinto mojado
que conduce a ninguna parte
y a todas, como emisario del agua.
Mientras llueve se apacigua el frío,
redimiendo el dolor o acostando el sueño de maldecir,
obviando la esencia de la mirada.
Lo más sublime es la lluvia cayendo,
la posibilidad de estar en  ella,
esa mirada que se lleva agua, que desprende agua,
que emana, deshiela, corrobora, admite.
La mirada, el dulzor,
un espasmo de tiempo
metido en el alma de la lluvia.
No es lírico, es real y fortalece;
hágalo, antes y después de ponerse las botas.
E incluso alguna vez no abra el paraguas,
lea las gotas tropezando con el aire, primero,
luego con la tierra.
Es irremediable, llueve a tumba abierta
tan de tarde en tarde que borra la sensibilidad del recuerdo.
No es posible perderse
el encanto de un bozarrón de lágrimas
entre las plisadas marismas,
en la arboleda serrana,
en la profundidad del Andévalo,
en los espejos de las vides. Nunca se lo pierda.
Una bendición explícita  
que de cuando en vez nos premia
con estas cosas tan tiernas.
En el llover nacen el pozo de crear,
la fuente de beber,  el equilibrio.
Hágase la apuesta de la lluvia,
olvídese de tornasoles y arcoiris,
peine el blanco de la tarde con seda de agua,
duerma en la intemperie del otoño
y tenga el don de la arrogancia
en un impulso de vanidad
para besar la lluvia que regenera el sentimiento.

 

 

                        Ramón Llanes.