RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 3 de julio de 2018

El Niño Y LA GUITARRA

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EL NIÑO Y LA GUITARRA

Llegaban las horas espesas 
al reducto de la casa 
y se ponían las luces brillantes de tanto ambicionarlas, 
se dibujaban los juegos del niño 
en la pared despierta, –todas las paredes estaban despiertas– 
y se vio al niño en llanto de emociones 
cuando le llegara a las manos la guitarra. 
Empezó a sonarla, la acariciaba con su ternura, 
la durmió en su almohada. 
El tiempo le enseñó las notas del fandango 
y pronto se distribuyó la vida del niño 
con las palabras que le anunciaron cantes. 
Todas las tardes, todas, el niño se precedía 
de encantos con la guitarra. 
Así, aljibes de músicas, entre la templanza del ganado bienestar, 
el niño se hizo más niño 
y no crecieron las cuerdas 
y creció su armonía de inquietud.


Ramón Llanes. (MINERALOGÍA DEL ALMA)

ERES LUZ. (Rosa Pazos)



Pazos Martín, Rosa
Sevilla y Huelva.

ERES LUZ  
 (A Huelva)       
Eres  luz, porque el resplandor  de tus aguas
iluminó  el camino hacía nuevos horizontes,
esos que  siguen ahí, abiertos  al mundo.

Eres luz, porque fuiste  zona de   encuentros
de magnas civilizaciones,
y como bien  dijo un  poeta ” Eres isla entre dos ríos”.

Eres luz,  en  tus  atardeceres,
cuando se tiñe  de naranjas, violetas, fucsias  y azules, tu bahía.

Eres:
La metáfora de un verso.
El corazón que mece la sangre  del fandango.
Marismas, pinares, mar,  claridad  y  amanecida.                       
El cortejo amoroso de una guitarra.
El suspiro del sol cuando se esconde en tu ría.
Poema, pan y cante  de tus gentes.
Piel salina que une  a requerir la  paz en poesías. 

De la Antología HUELVA ES VERSO.









ONUBA VIEJA DE LA HUELVA EN HOY. (Carmen Palanco)



Palanco Picón, Carmen
Rociana del Condado.


ONUBA VIEJA DE LA HUELVA EN HOY



La luz transita por la leyenda de tus mares,
Onuba vieja de la Huelva en hoy,
la noche tiembla entre tus redes.
 
Cada esquina es un puerto,
cada puerto una casa,
 
cada casa una vida, 
cada vida una barca,  
cada barca una tierra 
y en cada tierra tu ancla.
Una yema de sal tu enagua blanca
como velas de la Ría que te habla.
Onuba vieja de la Huelva en hoy, 
pedestal de amarras, nube en las aguas,
en ti navego virando al puente que me atraviesa.
Desde un cabezo se ve el mundo de tu arrecife,
dédalo del hijo que huir no quiere.
Onuba vieja de la Huelva en hoy, 
no parto si me abandono, 
tu gaviota migrar no puede.

De la Antología HUELVA ES VERSO.

lunes, 2 de julio de 2018

La Paz DE VUESTRAS MANOS


LA PAZ DE VUESTRAS MANOS


La paz que pedimos está en vuestras manos,
pasea bondadosa por la marisma vuestra,
se sienta a comer en vuestra mesa.
La Paz que pedimos sois vosotros
unidos a nosotros
en unos versos, en un abrazo,
en una misión de convivencia infinita,
para siempre.


Ramón Llanes.

MI PUEBLO

MI PUEBLO.

Una minúscula mota en la bola del mundo o acaso un lugar con poca importancia en la estructura de este firmamento social en el que la geografía lo puso o más o menos la ínfima parte de un pedazo de tierra abierta hasta el alma durante siglos, ese es mi pueblo. Y decir tierra no solo es renombrar las piedras escondidas, los roquedos libres y los socavones, decir tierra es hablar de nosotros, de los sentimientos de cada uno de nosotros, del carácter y de la afabilidad, de la predisposición a la entrega y del estado pacífico y positivo de nosotros. Decir tierra significa pertenecernos a ella con las consecuencias de nuestra minería y nuestra verdad, esa que nace en la hermosura de las profundidades y siempre es única. Decir tierra es decir Tharsis a corazón completo y participar en la elaboración de sus sentimientos, en cuidarlos, en atenderlos, en fortificar la convivencia, en emocionarse y emocionarnos; decir Tharsis es involucrarnos en la existencia de sus gentes, en hacer vida, en luchar por mejorar las cosas, el aire y los sueños; decir Tharsis es comprometerse con esta identidad hasta las trancas. Quien no se pringue ni batalle ni se deje la piel podrá soltar su discurso en palabras o en gestos, podrá pertenecer al árbol genealógico de alguno de los nuestros o podrá presumir de paisanaje pero no estará hablando de Tharsis.


Ramón Llanes. EL CAJÓN DEL SASTRE.

ENTRE LETRAS Y NÚMEROS, LA LUZ. (Santiago Pablo)



Pablo Romero, Santiago
Trigueros.

ENTRE LETRAS Y NÚMEROS, LA LUZ



Un niño subió hasta aquella atalaya,

meseta dominante sobre la ciudad, coqueta

pero pequeña y antigua ciudad, un pueblo grande,

a sus pies el mundo, la tierra, el río,

un palmo más allá las olas, aquí mismo

los tejados de enhiestos edificios hormigonados,

ese zagal elevó su mirada hasta allí

buscando las Letras y los Números

cuando habían no más que unas pocas fuentes.

Cada atardecer al terminar sus estudios

caminaba largo trecho, bajando HuertoPaco,

cruzando la campestre extensión hasta la planicie

allá esperaba el transporte, 

junto a la cárcel, que le devolvería al pueblo,

quienes dormirían tras sus muros se preguntaba en la espera.

Así corrieron sobre sus hombros, las Letras y sus letras

los Números y sus números, habría de saltar fuera

tras el río, a las escuelas de peritajes, allá donde Colón

y entre tanto, la blanca y azul se deshacía del campo

dejaba correr los bulevares, las rotondas

nacían las avenidas de amplias aceras, de anchas calzadas

germinaba la semilla del saber, la universidad se hacía grande

miles de aquellos jóvenes ávidos de sapiencia pasaban por sus aulas

y aquel niño volvía sobre sus pasos, entraba en aquel museo

pisaba el tiempo del revés, sonreía al camarógrafo, era hombre viejo

se dejaba atrapar por el tiempo, por la luz

esa misma que tras años bajo otros cielos, supo de su fuerza

que hizo comprender que allá bajo los plúmbeos, otros, cielos

añoraba el lugar donde al andar del cerdo se le hace fiesta,

y las señoras del mar llevan gabardinas, donde el sol es amigo

y las Letras con sus Números han conseguido hilvanar

un nuevo espíritu, una nueva hazaña, poner de nuevo su 

nombre

entre las tintas que recorren las nuevas redes, los nuevos

diamantes


Sea ésta tu tierra, tu lugar donde volver a saborear la verdadera luz.


De la Antología HUELVA ES VERSO.



domingo, 1 de julio de 2018

APRENDÍ A CONTAR. (Isabel Orta Peral)



Orta Peral, Isabel
Cabezas Rubias.

APRENDÍ A CONTAR

A Cabezas Rubias

Aprendí a contar estrellas
en las noches de estío
cuando sentados al fresco
mi abuelo señalaba los astros
con su dedito huesudo
y todo su amor en la mirada.

Aprendí a contar los días,
las semanas y los meses
que me separaban de mi pueblo,
de sus calles empedradas,
de sus afables gentes.

Aprendí a contar historias
durante las siestas de verano
cuando mi abuela me hablaba
de guerras pasadas,
de miserias y esperanzas.

Aprendí a amar a mi pueblo,
mi pequeño Rubias del alma,
mi pequeño pueblo
blanco y poderoso,
donde nadie es forastero.

Aprendí a contar estrellas,
a contar historias,
a soñar despierta
en mi pueblo,
en mi casa.

De la Antología HUELVA ES VERSO.