RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 6 de febrero de 2024

UN HOMBRE CORRIENDO

 UN HOMBRE CORRIENDO

 

 

         Cruzaba con desorden las grecas del asfalto sorteando espacios y palomas, miraba recelosamente hacia atrás con apariencias de miedo, no se escondía de la atención de los curiosos, se paraba dos segundos y seguía su huída destrozando sin querer la paz de la plaza. Todos le pusieron cara de sorpresa, el hombre desnaturalizaba el lugar de juego de los niños y el paseo de los abuelos en una tarde de miércoles. Hasta que desapareció por la avenida con la misma intensidad que había llegado.

         Tal vez nadie pensara el motivo del hombre para correr de tal manera y menos aún pensara alguien en el motivo de su miedo. Al verlo intenté adivinar su causa de desasosiego y se me vinieron multitud de ellas, todas las que caben en el pequeño tiempo que se usa para atravesar una plaza corriendo como un perseguido. Me pareció imposible que corriera por miedo a alguien o que hubiera robado en una de las tiendas del centro; tampoco que corriera por acudir a una cita o que hubiera olvidado algo en otro lugar. Daba la sensación que corría con despecho y supuse que lo hacía por no faltarse a sí mismo o por demostrarse que era capaz de superar las exigencias físicas de su estado pero no llevaba calzón ni chandal ni zapatillas ni actitud deportiva. Este hombre había surgido desde un rincón de un espacio lleno de personas que en nada le importaban.

         A la tarde siguiente, mismo lugar, misma hora, ambiente idéntico, más o menos similitud en el bullicio y en el espacio, el hombre apareció taciturno, con las dos manos en los bolsillos, con mirada fija en un abstracto infinito, vestido a su edad; atravesó pausadamente la plaza sin ser atendido en extrañeza o miradas por quienes ayer se asustaran, se sentó en uno de los bancos, sacó un libro y se puso a leer, sin preocuparse por la terapia de los abuelos en las tardes de la ciudad ni ofrecer el más mínimo desatino o desorden en sus gestos. Era un hombre en calma en un jueves de otoño que apenas aparentaba tristeza, solo  pasión por la lectura. Y nadie le miró y a nadie le destrozó su curiosidad.

 

 

         Ramón Llanes

LA PAZ CERCA DEL AGUA

 LA PAZ CERCA DEL AGUA

Yo no soy quién para exigir la Paz,
no me han hecho responsable de los números,
pertenezco a las trincheras que se mueren de hambre,
a los pájaros que se ahogan con el agua al cuello
y a los alimentos podridos del mercado.
Mi voz no se oye en las antenas
ni suena en las campanas de la media noche,
mis padres murieron con énfasis en la conciencia
habiendo sido delicadamente humanos,
ya no me queda otro remedio
que volver a la mar, como hoy,
y restregarle a la espuma mis dolencias,
regresar luego a casa con las manos mojadas
de compromiso y seguir soñando
con un mundo mejor
pero no soy quién para exigir la Paz.
Ramón Llanes

lunes, 5 de febrero de 2024

EL TREN DE LAS CEREZAS

 EL TREN DE LAS CEREZAS.

La niña resolvía la tarde cortando mariquitinas en la mesa ovalada del salón a la luz de una lámpara fluorescente, intensa y cenital que a poco conseguía entortar las líneas trazadas. De ese turbio aburrimiento que la invernada deja en los cristales y en los ánimos, de esa apariencia de existir que los niños inventan para entretener al tiempo; en la dulce comodidad estaba, rendida al entusiasmo de fabricar sus muñecas, cuando el padre anuncia,! nos vamos¡; la niña levanta los ojos brillantes como estrellas y, olvidando la tarea, se pierde en la sorpresa para arreglar lo mucho de ilusión que se precisa para un viaje a cualquier parte.
En los preparativos incluyó la niña todas las emociones de la aventura. Le esperaba el glorioso tren de las cerezas en el andén de una esperanza. Sería vivir, saber descifrar los horizontes y la distancia, un pueblo, otro pueblo, el río, la agitación del tren, un entorno nuevo y, sobre todo, la otra cara de la vida.
Antes de la hora de salida se llenaron de gentes los vagones, soldados, mujeres con grandes maletas, un grupo de niños vestidos de uniforme como si fueran de acampada, un cura solitario, un señor con sombrero; la niña observaba los detalles de aquella heterogénea concurrencia y esperaba en la ventanilla de su departamento que la campana diera el toque de partida.
Echó a andar, paisaje adentro, el tren de las cerezas adelantando los árboles y tragándose la vía, al canto escolar de los niños y al primer sobresalto de aquella niña que dejó un momento su sonrisa al atravesar un túnel.
Refiere la leyenda del tren, publicada en el cuadernillo de ruta, que nunca tiene destino cierto, que se le conoce como el tren de las cerezas porque sale puntual cada diez de abril del Valle del Jerte en la provincia de Cáceres y que recorre hasta el diez de agosto cada una de las estaciones de todos los pueblos y ciudades de la península. Refiere también que los pasajeros reciben un ramillete de cerezas al final de su destino y suele referir en letra muy pequeña que el tren sólo anda empujado por las sensaciones que, a medida de su marcha, vayan experimentando sus viajeros; eso dice, en letra muy pequeña, la leyenda del tren de las cerezas.
R.Llanes

domingo, 4 de febrero de 2024

VERSOS AL AGUA

 VERSOS AL AGUA
 
Es un canto decente a la humedad
con la transparencia de los ritos,
cae el agua, apasionadamente cae el agua,
se hace un charco en mi memoria,
hasta la parte seca de mi voluntad
tiene manchas de agua,
se han mojado de melancolías
las canales ocultas de mi cuerpo perdurable
y ha dejado un reguero de gotas
de tristeza en mi alma,
he salido al barro a restregarle
locamente mis nuevos versos.
 
         Ramón Llanes

FANDANGO. EL OLVIDO


 

viernes, 2 de febrero de 2024

DÍAS SIN AGUA


DÍAS SIN AGUA

Contar los días sin agua desajusta los pronombres
y crea un desencanto de miradas y horas,
son tristes y perversos los mundos
que se bifurcan alrededor de la sed,
la tierra se vuelve arisca y parda,
los estigmas se marcan en los ojos del tiempo
y la paz se pierde
en los tendederos de la utopía.
¡Venga la misión del agua
a ordenar esta destemplanza de miedos!.


Ramón Llanes. 3.2.2024


LAS VERDADES DEL AGUA

LAS VERDADES DEL AGUA

El agua es certeza de vida,
culminación del deseo, placidez de lugares,
el agua se hace madre, mecenas,
amante, novia y nodriza,
va y viene para amar
a los humanos en su querencia.
El agua se vindica con las palabras
cuando necesita surcos, caminos
y leyes que la amparen y la protejan.
Honor a las verdades del agua.


Ramón Llanes. 2.2.2024.