RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 18 de junio de 2018

CANTO ÍNTIMO A PUNTA UMBRÍA



Martínez Navarro, Antonio José.
Melilla y Huelva.

CANTO ÍNTIMO A PUNTA UMBRÍA

Qué cerca estoy de ti
aun el tiempo transcurrido
¡Oh, Punta Umbría gentil!
cómo tus recuerdos mil
ilusionan mis sentidos.
La de tus cien verdes calas
con sus barquitos veleros
y casitas con reverbero
que nívea cal engalanan
¡Oh, Punta, cómo te anhelo!
la de montañas de arena
que coronan verdes pinos
y el rumor que al alma llega
de caracolas que suenan
como suena el mar tranquilo.
Tus marineros batallan
contra oleaje bravío,
por donde quieran que vayan
pregonan con recios bríos
a la tarde las caballas.
Rubia arena y rubio sol
y orillas que las olas besan
con fino y eterno rubor…
¡esa es Punta tu grandeza!
¡eso es Punta tu esplendor!


De la Antología HUELVA ES VERSO





PRESENTACIÓN EL CAJÓN DEL SASTRE Y MAR IN VERSO EN EL CERRO


domingo, 17 de junio de 2018

CLASES DE PENSAR


 

CLASES DE PENSAR

 

 

Si de nuevo fuere costumbre la soledad, el pensamiento, la palabra; como armas, como útiles de vivir, lienzo donde se plasmaran además colores de emocionantes sentimientos y al caer en los ojos se expresaran y se compartieran; ideas para dejar quizá la vida, acciones para alcanzar quizá los sueños. De nuevo la intimidad, con acento de luz, la creación, el ser vivo en estado puro, lo imaginado.

Impartirán en la academia clases de pensar para los listos que se apunten, para quienes escriban su sobrenombre con esperanza, para quienes aludan al conocimiento en su interés. Otra vez el golpe que arrasa la mediocridad y corta viento áspero convirtiendo zumo de ademanes, de formas, de identidad. Ni existencia de trastos, poca rabia, salud a las templanzas, al concierto y a las revelaciones. Irán a la academia desecho de políticos, tardíos eclesiastas y toreros sin taleguilla; asumirán el programa, pertenecerán al elenco de los escogidos en el lugar donde no se echan los leones a la arena ni el artista es un mito.

Las clases de pensar serán para mirarnos la sombra, apretar los dientes, ensimismarse, rectificar, adormecer o engullir errores. Para cuando, de nuevo, sea costumbre iniciar el contacto con la vida, evitados nosotros de prácticas endógenas y la palabra herede al pensamiento. Y la conclusión admita apuntes.

 

 

 

 
Ramón Llanes

sábado, 16 de junio de 2018

BAJO EL IMPERIO AZUL DE LA CORBATA

BAJO EL IMPERIO AZUL DE LA CORBATA.
 
            Nos solemos distinguir por los signos de nuestros comportamientos, incluyendo las formas de vestir, el corte de pelo, la marca del coche, etc. Somos parte de ese ritual que a la larga nos condiciona de manera positiva o negativa según se mire, entramos de lleno en la sociedad con esas costumbres ya adquiridas y nos sometemos a ellas aunque en épocas anteriores presentáramos actitudes más rebeldes.
            Sin duda los signos externos de comportamiento nos tildan, hay una tacha social hacia algunos estereotipos y nosotros nos acoplamos al traje que más nos apetece o nos apuntamos a la lista deseada. La elección de nuestro slogan también nos identifica pero seguimos mirando atardeceres para intentar desviarnos de estos perecederos ritos.
 
            Ramón Llanes.

APUNTES DEL ESTÍO


APUNTES DEL ESTÍO

 

 

Se acerca la luz con rabia y aleja las sombras de la tahona, prende tiempo en las cales, amedrenta los ocasos tan largos y se comporta de ocupa invulnerable. Es la ficción de la luz, para que el pulso de los vivos se acelere cuando la barrunte. Inercia o destino que gubia y sembrados aceptan, como barranco y abejas asimilan. Presume el estío de bisturí para quejas, echa luz y empacha rebeldías; domina el espacio solo con la claridad  y aligera la calma.

Por el estío se trizan los espejos, se calientan ilusiones o se olvidan horizontes. Todo en uno, dejando caer la tristeza para la niebla, abrochando el botón de la nostalgia. Todo en uno hasta preguntarnos qué hará fulano con el sol que le toque; a dónde mengana avistará  el amanecer más próximo; en qué remojo de playa dejará zutano sus embelesos; si tendrá Eva su tiempo abierto para tardes de odios al fútbol y remitirá la fuerza cuando se anime a comerse los versos; de qué estío tendrá la pluma poética el recuerdo en alza; a dónde irán ellos que no encuentren misoginia o hipocresía; si será tiempo propicio para que el galeno nos revise pensamientos con su buen modo y alguien se deleite con sueños de alcaldesa. Todo en un estío que se nos desnubla y nos adhiere a lo afable, a lo de Pepa o Juana, a lo de Lucía, a lo de casa; a todo lo uno que inventamos para desaparecer o estar.

 

 

 
Ramón Llanes

viernes, 15 de junio de 2018

ALGUNAS PINZAS VERDES EN EL ARMARIO


ALGUNAS PINZAS VERDES EN EL ARMARIO

 

Se trata de distinguir las cosas; de saber el color exagerado de unas, de asegurar la dureza de otras, de conocer cualidades, - en definitiva-, que nos aseguren su utilidad. Una casa roja no responde al estado de pasión de los propietarios, una camisa blanca no es un signo de pureza, una pinza verde no descubre una esperanza. Otros conceptos como voluntad, ardor, impotencia o rapidez, no tienen cualidad tangible pero evocan distintas sensaciones en nuestro cerebro.

Cuando esa cualidad de las cosas permanece oculta, por muy importante o trascendente que sea, se representa como un beso guardado y queda en una efigie que nunca llegará a convertirse y aparecer al mundo de las utilidades. La custodia de las cosas tiene el sentido de conservación y la debilidad de la falta de uso; dos cualidades al mismo tiempo, una en tono positivo y otra en tono negativo (o quizá las dos en tonos positivos o negativos). Cuando el tiempo domina la voluntad, lo guardado se hace inmune a los deseos, desaparece de las necesidades del placer o se convierten en obsesión para su logro o para su olvido.

Trato de no fortalecer la idea psíquica del miedo a perder algunas cosas importantes y preservarlas con carácter indefinido de la vista o el uso, hasta ocasionarles –a las propias cosas- un desacertado descontrol que las pudre hasta la ineficacia –dicho en el sentido estricto del placer-; porque es evidente que el oro seguirá siendo oro por muy guardado que esté pero habrá perdido su deber de relucir y producir complacencia.

Cuando el dinero alimenta nuestro celo y su conservación se mistifica, se adora y se engrandece, pierde su más completo sentido de interés, dentro de los habituales niveles de eficiencia; aunque en la guarida conserven su valor o incluso lo aumenten. El dinero pervivirá sano si su distribución y utilidad se compaginan con su deber de asistencia e intercambio. Trato de insinuar agnosticismo con respecto a la frivolidad de la posesión por el solo prurito de la estima o reconocimiento social pero me caben muchas dudas sobre mi aserto.

 

RAMÓN LLANES. 7.6.2013.

 

FLOR DE SAL. (Pepa Martínez).


Martínez Márquez, Pepa.
Huelva.

FLOR DE SAL

Es el cauce
progenitor
de tu hermosura,
del cantil
dormido
de la tierra,
navío
en giros y requiebros
de un huerto
redondo y azulado.
Es el cauce
inspiración lírica
en el susurro
de tu feraz huída
que te entrega
al mar
como un parto,
en bajamar
de estrellas.
Es el cauce
perfecto en un tallo
de escarchadas flores,
sabrosas…,
blancos senos,
sobre la marisma
de una luna
enamorada.


De la Antología HUELVA ES VERSO.