RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 5 de diciembre de 2022

A RAMÓN LLANES

A RAMÓN LLANES


Hay un poeta altruista

debajo de su sombrero,

meditabundo camina,

soñando, viviendo.

Absorto en la poesía,

un estímulo viajero,

sin salario, ni compensa,

un verdadero maestro.

Infundiendo al ignorante

las maravillas del verso,

del mensaje que describe

y sus matices internos.

Del amor, de la ambición,

del honor y amores ciegos.

Del pecado, del perdón

y de los bellos recuerdos.

Pasea sin agotarse

compartiendo y debatiendo,

de su mundo, de su gente,

de apoyar lo sincero.

La suerte está con nosotros

porque ese poeta austero,

está cerca, cauteloso,

siempre amable, siempre presto.


Luis Rodríguez Salido. 5.12.2022


jueves, 1 de diciembre de 2022

LA MOTOCICLETA

 LA MOTOCICLETA.

 

 

         A la motocicleta le faltaba el espejo retrovisor izquierdo, el giro lo advirtió con la mano sin cerciorarse del adelantamiento de quien le seguía, en el instante mismo ambos coincidieron en un punto y los conductores besaron el suelo de un asfalto con signos de decadencia y deterioro.

         Solo fue un susto. Los cascos salvaron el golpe. Era raso y extraño el lugar, arena en el arcén, árboles lejanos, ni una señal que indicara prohibiciones ni otra que permitiera la doble circulación. Se trataba de una carretera vacía, inactiva y solitaria. Acababa exactamente en aquel lugar, no existía siguiente consigna ni precipicio, se terminaba el asfalto y todo se convertía en maleza.

         De aquellos lugares infinitos de donde parece que el viento da la vuelta y nada ocurre, de donde incluso el tiempo se desposesiona de la prisa, de donde se entreven luces por todas partes, de allí surgió un anhelo. La motocicleta quedó parada a distancia de civilización, los dos chicos se miraron en señal de reproche buscando en cada mirada la culpa del otro mientras el silencio ocupaba una ausencia prolongada de métodos, para hablar bastaba el gesto, para deshacerse de responsabilidad, también. Así lo hicieron, ni una palabra ni siquiera preguntarse los nombres ni siquiera emitir un sonido de dolor o desesperanza. Allí no era lunes, eran todos los días o era cualquier día inconcreto de un verano absurdo. Solo la mirada, el placer de una mirada en su sitio inhóspito, de dos seres encontrados en una caída de motocicleta al tomar una dirección inexistente, donde termina el mundo de lo realizable y comienzan los sueños.

         Por la mirada se dijeron que habían llegado hasta allí, buscándose.

 

 

 

 

Ramón Llanes

VINO EL SILENCIO

 

                                      2.- vino el silencio
 
 
La inocencia formalizó amistad con los recién llegados,
prestó el cuenco de beber,
prestó la gubia de artesanar los modos,
se hicieron los ecos en la estancia
y las paredes ensordecieron su murmullo
de afonía, vino el silencio y se quedó mudo
de tanto manjar. La palabra estaba, a sus anchas,
inquieta y deseante.
El mundo desapareció con un trueno,
solo un susto le invitó a la salida.



Ramón Llanes. De Fábula del vacío

lunes, 28 de noviembre de 2022

ME GUSTA MÁS MI MUNDO

 ME GUSTA MÁS MI MUNDO

 

 

         Observo sin demasiada preocupación la conversación entre dos niños, ella de nueve años, él de cinco. La niña, Laya, ha venido a despedirse del niño Daniel y se sonríen con el agrado usual de los niños después de haber compartido tardes de sol y piscina, de música y juegos hasta el límite que otorga la edad. Hoy es la última tarde y Laya dice adiós con tal sensibilidad de timidez que olvida enseñar sus preciosos dientes blancos, mientras Daniel inicia el ritual  exacto que solo los niños conocen.

         La niña le insinúa: “te gustaría venirte conmigo?” y al niño le asalta una respuesta tierna y rápida: “me gusta más mi mundo”, le dice, y ella no se turba de desencanto ni rompe a llorar, lo asume con la misma ingenuidad que si de una negativa a un salto se hubiera referido. Los pocos mayores que presenciamos la escena,  abrimos con sorpresa todas las bocas.

         Con cinco años no es posible acercar tanta inteligencia, tanta sabiduría, tanta verdad y tanta razón a una respuesta. Parece que con cinco años los niños disimulan que saben, que nos entienden a la perfección pero se dejan llevar por sus caprichos para la obtención de premios mejores y no ejercen con vanidad su conocimiento por mor de no sabemos qué extraño fin.

         Cuando los mayores comentamos los detalles de una conversación tan pequeña y con tanta magia de profundidad nos pusimos a temer lo mejor. Pudimos saborear la dulzura en un estado natural, sin estridencias ni avisos publicitarios y nos vinimos arriba a sabiendas de la seguridad en un futuro acaso más humanizado y valiente que el nuestro.

         Y Laya se fue de la tarde dejando con muchas sonrisas a Daniel en su mundo. Y los mayores volvimos a reflexionar en una intención por hacer algo más por el nuestro.

 

 

         Ramón Llanes

viernes, 25 de noviembre de 2022

BANDERA EXTRAÑA

 
BANDERA EXTRAÑA.
 
Ya te han dicho que no eres esperma,
tu bandera es de nieve azul, pálida,
o cristalino robado, color asco,
ya te han dicho que eres responsable
de otro vientre,
de otra tarde,
de otros miserables que coleccionas
para entretenerte en malvivirles los sueños,
en atarles, en mentirles,
en comerles la razón
o destruirles con honra.
Y te habrán dicho
que aquí no cabes,
que este jardín es solo para poetas,
para todas las mujeres,
para mendigos y para locos,
la puerta de atrás sigue abierta,
lárgate
y creerán que no has existido, hombre.
 
 
Ramón Llanes. 

jueves, 24 de noviembre de 2022

UN LEVE TOQUE DE RESPETO

 UN LEVE TOQUE DE RESPETO.

 

            Nunca llegaron a entender el absurdo enamoramiento de ella; en casa hicieron vista larga por no practicar artes funestas e insidiosas, los padres tosían con pudor cuando fuera posible detectar otra presencia. Ella, compuesta y equilibrada, diplomas en el bolsillo por docenas, sentido estricto de la dignidad, generosa y ordenada, ganó su amor a costa de su hermosura y con la mujer que le entrara al fondo del espíritu con las máximas garantías . Empezaron vida privada y luego social, comparecían, (comparecen) al escenario de la calle haciendo valer su condición sin ocultaciones ni aspavientos, se creen lícitas merecedoras de disfrutar de la sociedad con el mismo derecho que el resto del personal, lo saben y lo ejercen.

            Anoche el restaurante presentó cierta concurrencia y a los postres se permitieron, ellas, ofrecerse un discreto beso entre la conspiración de sus armonías sentimentales y la fuerza del deseo aguantado. Aún subía el humo del primer cigarro cuando el maitre les invitó abandonar la sala donde consumían su trance; algún cliente presentó quejas por la deshonrosa actitud de las chicas y otros apoyaron la inmediata expulsión sin posibilidad de defensa.

            En situación así conviene hacer el más exagerado mutis no por la vergüenza sino porque a este tipo de establecimientos no se les puede otorgar ni siquiera los beneficios de la duda. Es normal, incluso que el propio señor que iniciara la propuesta cenaba en claro estado de adulterio con amiga de todas sus intimidades.

            Castigaba quizá el uso de pantalones, la ausencia de carmín, el pelo corto, el beso amoroso, las protusiones varoniles o apenas el color del zapato; todo aquello castigaba la moral de los esquemas sociales tan fundamentados en las razones de lo bueno y lo malo. La otra relación, hombre-mujer, aún en calidad de furtivos, suponía para los presentes el valor enorme de la conquista en machihembradas costumbres imposibles de destruir. No había tiempo para más, saltar el umbral, cerrar la puerta con un golpe seco y besarse nuevamente antes de salir , esta vez con alevosía y descaro. Y lo hicieron en señal de una reivindicación sensata y honesta pero no había tiempo para más.

            La cena, a bien decir, fue poco sabrosa; el ambiente careció de personalidad y la decoración (paredes de azul mediocre, columnas imitando decadencias griegas, cortinas blancas con flecos chillantes) recordaba el sueño de un encantador de horteradas venido a más después de su modosa tienda de vender comidas banales.

             Por otoño oscurece antes y la calle chispeaba lluvia, ellas volvieron sin remilgos y esta vez con carmín muy rojo sanaron su osadía con una réplica en la pared ante el asombro de los comensales, “Un leve toque de respeto”, escribieron con letras enormes en las cortinas blancas del salón principal del restaurante.

 

 

 

 

                                    Ramón Llanes. 

VERSOS PARA UN MALVADO

 
 
VERSOS PARA UN MALVADO
 
No, machote, nosotros no estamos contigo,
no somos tu envidia cuando la metes
ni tu aplauso cuando la matas,
más que eso queremos ser tu conciencia
o retarte a observar juntos
la puesta de sol
de unos ojos inmensamente grandes
y bellos como la vida,
los ojos de ella, a quien odias,
a quien demuestras tu poderío de puño y hacha
porque no tienes valor para un envite
que te iguale en fuerza.
Anda, machote, acércate, hazlo conmigo,
midamos los cerebros en gramos de bondad
y antes de venir comprueba si has orinado bien
en tus propios huesos,
comprueba si sigues oliendo a violencia,
si tienes unas manos fuertes que puedan
hundirme tu razón en mi carne
que si no es así te prometo el mayor desprecio
que te haya podido ofrecer la valentía
antes de ponerte de rodillas en la tierra
que nunca has merecido
para que ella misma te castigue.
Lárgate, machote, este no es tu mundo.


Ramón Llanes.