RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 12 de enero de 2024

BAILAMOS?

 ¿ BAILAMOS?

 

 

         El baile ha comenzado. Los asistentes visten de un riguroso blanco, las paredes son altas, transparentes y con preciosas cortinas, la orquesta tiene un director de agrado. Hay muchas gentes, muchas, una lista grande de gentes que aspiran a entrar en la danza, y quienes han organizado este evento del baile  permiten más personas y la música rompe gratamente el silencio y se hace solemnidad de convivencia en la sala; todos visten de un riguroso blanco, todos han quedado lejos del murmullo lloriqueado de la infamia.

         La vida ha comenzado. Hay un hilo sin límite que une unas historias con otras hasta llegar a un punto de extensión inusitada, todo atado a un sueño. Han entrado en la vida de aquí, -en esta de pintores excelentes y humanos en general con altos grados de inteligencia-, gentes de otra gleba, de la de arriba, que no conocen cómo se enmienda un entuerto ni de qué color son las miserias; y han empezado a romper sueños, a callar la música y a imponer una melodía de palacio ininteligible para estos soñadores.

         Y el baile se volvió un caos de trampas que los sonrientes y soberbios poderosos de la gleba alta pusieron en las escaleras, en las puertas y en los asientos; aquello enloqueció, y era la vida más que un baile de tristes, se confundía la vida con el baile, el baile con el paisaje, la trampa con la vida, se confundían ellos que creían pertenecer a la solución y chocaban con el problema hasta que el baile y la vida acabaron siendo miles de problemas para los asistentes al salón. Había gentes, muchas, muchas personas en clases de desolación de cuatro a diez pidiendo otra danza para otra vida; ellos acosaban y mandaban y suprimían y amenazaban con matar el baile y nadie pudo enseñar sus pasos y sus movimientos; y nadie pudo avivar su melodía de vida y sus sueño de bienestar y capacidad para participar en la canción que iniciaba la alegría del baile de sus vidas. ¿Bailamos otra vez?.

 

 

         Ramón Llanes. 

jueves, 11 de enero de 2024

ABSTRACTOS

 ABSTRACTOS

 

                La extraña longitud de las miradas, los sonidos del eco que proporcionan las palabras, un arcoíris despintado por un descuido del encargado del universo, la lluvia que restriega su osadía una tarde de julio en un lugar del sur, la intolerancia de una madre que desea evitar el amamantar a la niña para dedicar su tiempo a poseerse de ganglios en las retinas del miedo, el confort del vago, la insatisfacción de los amados, el trajín de las hormigas que no se cansan de recoger para un invierno que nunca llega, el compromiso incierto de todos lo que nunca recuerdan lo que prometieron, la velocidad de un sueño cortada por la ingratitud de una realidad, un crepúsculo invadido de tortugas en una isla sin alimento, la sensatez de los poderosos, las cuatro verdades que jamás se cantaron en la alcoba al maltratador, la finalidad del trabajo cogida con alfileres de molde, la furia de quienes protestan contra el olvido de quienes son protestados, las mil promesas que nunca fueron cumplidoras, el humo tan negro que suelta la dolencia de los que no tienen otro patrimonio que el hambre, la voracidad de los avaros que en cualquier rincón encontraron cobijo para sus travesuras, el infortunio de creerse feliz y nunca serlo, la incapacidad para soportar las mentiras que inundan los días, el precio que los sabios les ponen a las cosas comparado con el precio que las cosas les ponen a los sabios, un calcetín con un agujero en el dedo gordo y muchos calcetines sin dedo gordo para el uso, una ramera que repasa su recaudación de anoche y olvida el desgaste de vida, la comodidad de quienes están siempre encendiendo las luces y apagando los reflejos, la verdad de los mentirosos, el pudor del niño para no manchar por primera vez la sábana, los padres que buscan orientarse en la soledad porque perdieron todos los recursos para desenvolverse en gratas compañías, el deber de los obligados a dotar de servicios y tutela a los perdidos, la vergüenza no conocida de los más fuertes, los más altos, los más listos y los menos generosos que contentan su bienestar aparentando solvencias, la poca fe de los más religiosos, la pistola encendida del mando del batallón por si se sublevan las moscas, el día más loco de un malvado que respondió con un sable a la negativa de un beso. Abstractos de esta vida.

 

                Ramón Llanes 

CRÓNICAS DE LA VEGA LARGA

 CRÓNICAS DE LA VEGA LARGA

 

       En la paralela del río, en su bajada del norte, cuando llegara a esteros que parecieran dibujados en el agua, se hacía presente en su izquierda natural la esbeltez de la Vega Larga que hasta la misma entraña céntrica de la ciudad Onuba se asomara, con su recuerdo desbrozado y sus germinados soles en cabestrillo de la dinámica de la cuenca que marcara la consigna de continuar hasta las ubres de la mar, allá donde los dos río –Odiel y Tinto- son un abrazo.

       Luego, que la Vega Larga ha seguido respirando la vida húmeda de su puerto, del olor a marisma y de los condumios de labranza, legumbres y hortalizas, que dieran otro alimento a la marinería en sus vueltas a tierra. De la bulla inquieta de las mañanas de mercado y vocerío de pescas y subastas; de la recogida de quienes se quitaran los sueños en la omnipresencia del tugurio donde se componían amistades entre copas; de aquel carro que frenara, de aquella bocina que llamara a brega y de los “monturios” de sal, al frente, como un avispero blanco, observando con placer y templanza las jugarretas del tiempo.

       Desde antes del otero, desde mucho antes de la margen que cuida la insolencia del río, existe una conspiración egregia y no escrita entre la fuerza de las aguas que bajan y la prestancia de los cabezos que la dejan pasar. Complicidad de gigantes, de médanos, de garcillas, de espátulas, de juncos y jaguarzos que sellan un esplendor de paisaje para embelesar.

       Parecería un rumor durmiente de Vega Larga y sus crisoles, que traerlos sonara a nostalgia y guardarlos fuera olvido pero a nada de ello es llamada la palabra más que a enriquecer el sonido inequívoco de una ciudad que se entretiene en vivir, con estos adorables perejiles.

 

       RAMÓN LLANES 

miércoles, 10 de enero de 2024

SUERTE

 

Suerte

 

         Decido cumplir con mi costumbre de buscar la suerte -esa incómoda tentación del hombre que se mueve por subterfugios desconocidos y que muy pocos, muy pocos la conocen-, me engancho con el primer cuponero que se me cruza, le miro la cara en intento de adivinarle la voluntad, (si le noto despeinado paso de largo), le requiero me enseñe los números que lleva, le revuelvo las tiras como si supiera con seguridad el premiado, le hablo del tiempo -para distraerlo y evitar que preste atención a la venta (eso, dicen, produce una conexión extraña con los astros y provoca una imantación especial que atrae un halo de fusión que suspende el movimiento circular del espacio para engranarse en mi petición), le pido un cupón cuya penúltima cifra sea un cero y preferiblemente acabe en ocho, le pago el servicio y me esfumo, como un imbécil.


Ramón Llanes.

martes, 9 de enero de 2024

EL CIELO EN EL SUELO


 

TIEMPO DE MORAL

 TIEMPO  DE  MORAL.

 

 

Tiene el tiempo en la vida una fascinante influencia; declina su deber a un lado u otro, cuando los acontecimientos que suceden en el calendario se acreditan, para restablecer la ilusión o acaso solo la inquietud. Ahora es tiempo de moral, siempre es tiempo de moral, de moral entendida como ética, conciencia, deontología, norma o costumbre disciplinada. De esa moral que justifica y acepta la honradez, la decencia y la integridad como conceptos imprescindibles para la convivencia, sea cual sea la inclinación religiosa del individuo. El tiempo de moral que no caduca en esta semana, ni tiene compromisos a largo plazo para convertirse en más flexible.

Entrando en lo poético hasta una mirada ha de ser ética, le otorga limpieza y dignidad; la ética de un beso, la moral de un sentimiento. Todo pertenece al fuero interno y se expresa con manifestaciones humanas que aciertan o yerran calificando de una u otra manera a quien las describe. Moral y ética no tienen la misma significación gramatical pero son vías paralelas en el comportamiento y tan necesarias como idóneas, adecuadas, fértiles y fructíferas para cualquier sociedad.

Existen los principios que inspiran el desenvolvimiento del ser. Existe la virtuosidad para el empleo de dichos principios. La ética como rigor, como lealtad, como bondad, como rectitud, como medio de acercamiento y de mejora, como parte íntima que refleja el estado a los demás, como delicadeza.

 

 

 

 

                                                                                   Ramón Llanes. 

SOBRAS

 SOBRAS.

 

 

         El cuidado con esmero se practica para las cosas que nos son imprescindibles y útiles, por naturaleza o por convicción; el detalle del cuidado con los elementos innecesarios se practica, también con esmero, como si fuera un desastre su pérdida o deterioro. Sobran cosas; muchas cosas a las que se presta atención sobran y otras nunca debieron ejercer convivencia en esta guarida en la que nos encontramos no por casualidad o sí por casualidad, ¡qué importa¡. Una lista de sobrantes hace cada uno en el armario y llama al cero ochenta y uno de turno para que pase el camión de medianoche y lo convierta en basura pero en la sociedad no se utiliza este sistema tan limpio. Las sobras nacen, crecen, se reproducen y nunca mueren; no se evitan, se les aleccionan, se les conservan, se les conceden notas de importancia, ¿por qué?.

         Fabricar ese listín de lo menos necesario aquí en concreto, en esta ciudad concreta, daría un resultado sorprendente; sobran demasiadas cosas, sobran demasiados elementos, demasiados esquemas, demasiados cargos, demasiados tabús, demasiados demasiados, sobran. Parece que el basurero está lejos, que cuesta llamar al camión, que ¡total¡, que ya estamos hecho a aceptarlos. Aceptarlos es lo de menos, lo peor es encumbrarlos.

         Aquí propondríamos nombres de sobrantes, seríamos austeros, quedaríamos a mitad de camino. Desde otras ópticas cualquiera sería capaz de aumentar el montón. ¿Sobran, quizá, hipocresía, o envidia, o políticos, o famosos, o cobradores, o concursos de tv, o copias de películas a lo americano, o películas americanas, o gorras americanas, o fantasías americanas, o franquicias americanas?, ¿sobran horas de tv y partidos de fútbol y xenofobia y guardias de tráfico y altos cargos y altos sueldos y desempleo y aprovechados y dogmáticos y miserias?, ¿o acaso nada sobra y todo es necesario?, ¿o acaso faltan raciones de todo esto?, ¿o acaso no sobran droga y malestar y odio y dolor y desamores y movidas y tarjetas de crédito y móviles y juzgados y presos y malditos y maldecidos y medicamentos y guerras?.

         Pues nada sobra, todo es aceptado sin empujones ni traumas. Entraron la mayoría por la puerta pequeña y se han ido haciendo hueco en una sociedad laxa, aferrada a la cantidad. No es protesta, no lo haría de esta manera. La lista nunca se cierra porque caben infinidad de sobras más, el camión circula vacío, nada tiramos.

         No trataba de concienciar ni de hacer discurrir siquiera, era tarde de otoño y quería pasar por alto las inmensas carencias de mi sociedad porque me daba pudor y vergüenza, hice, entonces, este comentario inútil para entretenerme.


                                           Ramón Llanes