RAMÓN LLANES
lunes, 19 de agosto de 2024
LA DUDA DE CARMEN
domingo, 18 de agosto de 2024
ODA AL DESAHOGO
ODA AL DESAHOGO.
Ya no escribo poemas, los desangro,
no mastico el verso, no sufro por él,
no traiciono a la verdad, la ignoro,
no resucito a la amada, le señalo el limbo,
no me transparento, no me anuncio,
no pertenezco a la paz,
no hago misiles ni invento traiciones,
ya no me someto a la castración con voluntad,
no recurro a lo lírico para enamorarme,
no fabrico milagros de luna llena,
no presiento el beso para despedirme,
no se me caen las lágrimas de vergüenza,
ya no corrijo las ilusiones,
no me tropiezo con el deber de oírte,
no estoy para hablar de soledades,
no me paso la noche entera con la guitarra,
no me mordisco las manos por descuido,
no me río porque me da pereza,
no canto por no disimular que es mentira,
no recito para seguirme creyendo poeta,
no es mía la mejor frase para un epitafio,
no me arrepiento de ser un aprensivo,
no quiero nacer otra vez por si acaso,
no están mis ojos para rimel ni antifaces,
no me sobran cartas para la próxima jugada,
no me da asco retirarme del oficio de loco,
no hay palabras capaces de aburrirme,
no me he propuesto cambiar,
no me muero porque sería hermoso.
Ramón Llanes
MÚSICA DE CULTO
MÚSICA DE CULTO
Unas luces inmóviles, la luna en lo alto llena de mundo, la atávica plaza de abastos prestando su fachada de tiempo, un público anochecido intentando esconderse del calor, un concurso de fandangos y Calañas en el esplendor de su sosiego; todo hecho al placer de una música sonando verso a verso y nota a nota fuera de lata, pura, hecha con la artesanía de las mejores voces y la mejor guitarra; no hacía falta más, que para el adorno ya estuvieron los aplausos, la entrega a los artistas y sobre todo el respeto silencioso a los cantes. Así como 40 fandangos en todos los estilos de Huelva y provincia, aficionados que interpretaron su ópera melodiosa con melismas sencillos de Valverde, Alosno, Santa Bárbara, Cabezas Rubias, Calañas, otros por Rengel, Juan María Blanco, María La Conejilla, Toronjo, un arsenal, un deleite de sonidos, un virtuosismo necesario que por estos lares convierte la convivencia casi en una guitarra y la expresión casi en un fandango. Gusta que se mantenga la cultura, que brille lo emocional y que se oigan voces en noches de agosto que impidan la pérdida del compás apasionado de la vida. Así es esto.
Ramón Llanes. 18 agosto 2024.


