RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 15 de abril de 2024

CUANDO LLEGA ABRIL

 

CUANDO LLEGA ABRIL.

 

A todos mis amigos que han trazado

en Madrid su línea de vida pero se pirran por seguir

amando su tierra madre.

 

Somos nosotros quienes buscamos el abril tan nuestro y  llegamos a él, más que llegarnos él a nosotros; quizá porque somos tanto espíritu de abril como son signos de primavera las flores, las tardes que nunca se caen, las eminencias cantoras que dulcifican el aire; parece que siempre es abril por el inmenso deseo que nos coacciona el semblante en un pensamiento unívoco, trascendental. Es abril porque lo hemos querido. Y cuando ya se acerca, cuando suena el alba a otros silencios y la luna tiene cara de gabacha, cuando Madrid es también un potro deslumbrante y emociona el camino, cuando todo esto es tan misterioso, el hombre de abajo, el de aquí, que ha apostado tanto por la vida, este hombre callado en el invierno, piensa: qué será de sus amigos de arriba, quiénes habrán nacido de nuevo, quiénes habrán encontrado el amor o quiénes se habrán desencontrado de la vida. Todo el pensamiento de aquí está por allá, por aquellos rascacielos, por aquellas caras.

Que supo el hombre de aquí que su amigo de allá padeció la calamidad del descuido, que otro amigo de allá anda nuevo como un pincel con gesto pinturero porque la suerte de un nieto vino a visitarle, que una amiga alumbrada por esos soles tan suculentos del Madrid romántico se ha preñado de esperanzas. Acá no son las cosas mejores, acá son pensamientos los recuerdos, se fraguan, se empinan, se enderezan las menudencias cotidianas y al ponerles las pastas parecen un libro digno del mejor poeta. Y todo eso porque muchos amigos están en aquella verdad y respiran el mundo desde aquel ámbito y porque otros amigos se dejaron caer en la somnolencia y a uno le produce una nostalgia infinita incapaz de dominarla y se deja llevar apasionadamente por el corazón. Son muchos los amigos de ahí, del entorno febril de los peñeros, amigos del deber, de las devociones, del juego desde niño, amigos con quienes convivíamos cuando el primer beso, el primer amor o el penúltimo abrazo. Seguís allá, tan unidos como los filones de nuestras minas, seguís allá, mas permitidme que me desahogue con vosotros porque os recuerdo amadamente, cuando llega abril.

 

Ramón Llanes

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