Dedicado a quienes nos entienden
y a quienes siempre trataron de entendernos.
La
primavera persigue los páramos secos para alimentarlos, quizá de sol, acaso de
lluvia, siempre de luz; que el tiempo se venga encima del costal, que apremie y
al recién llegado le produzca vergüenza, que al solsticio le grite la nube un
sin par de voces necesarias. Cuando arrecia la furia del verano se divisa un
horizonte de uvas soñando toneles para septiembre, que aún quedan en las
solanas aires a quienes asediar, el campo se resiste a marcharse a otra
estación pero ha llegado su tiempo, su caducidad.
Ahora
renacen todos los suspiros, manda este grácil compromiso con la vida de quienes andamos gozando de ella por miles de
razones; la naturaleza ayuda a nuestra adaptación, es detallista, nos pone
praderas, arroyos, témpanos, nos inculca sabiduría y satisfacción. He aquí que
nosotros, en el poste derecho de esta retahíla, somos esa media naranja del
tiempo, la deseada suerte que precisa la soledad para la mejor concordia.
Todo
es de esperar, se espera la germinación, la somnolencia, la parva; se esperan
los potros para oírlos nacer; se espera que se alarguen las tardes y se suceden
los buenos pensamientos como desconociendo que la verdad puede reinar en cualquier
mundo. Nosotros esperamos este, este mismo nuestro de sombreros, alegorías,
nostalgias y esperanzas. No sabemos si en otros se alimentarán los sueños con
estas insignificancias pero es el sentimiento el calefactor que orienta y
desenvuelve la armonía, nuestra armonía.
Me
dirán que también amanece en los elíseos, en las Hespérides o en Ítaca, me
dirán también que la boreal del norte es espectáculo de culto, que las
cascadas, me dirán, forman una aproximación a mucha belleza pero yo sigo
enredado en esta estética del tiempo, promocionando mi retahíla de felicidades
y me conformo con saber esperar y luego secarme una lágrima, de ahí que me
apegue tanto y tanto a este fuego que la tierra protectora en la que habito, me
oferta.
Para
esta primavera no tenía organizado otros proyectos.
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