el nada permitido
No está permitido llegar a tu nombre,
observar tu cara, saludar tu sonrisa,
nada está permitido
que alerte tus emociones.
Y nosotros puestos en la espera
sin portal donde apoyar la vista,
sin tierra donde descansar la duda,
hartos de toserle al remordimiento
y caídos en una losa de ansiedad
torcida, nos herimos de miedo cuando pasas.
Ramón Llanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)
No hay comentarios:
Publicar un comentario