COSAS DE LA CALLE (XX)
La calle es un submundo con muchos mundos dentro, con muchos encantos descubribles que están inquietamente escondidos para ser rescatados y elevarlos a la potencia de la emoción; hoy marcaba 35 grados el termómetro de la plaza, la obra sigue a su frenético ritmo porque ha de quedar lista antes de no sé qué, compré lo sucinto para alimentarnos de algo más que de sentimientos y, como esperándome, me encontré con Lourdes y Manolo que tomaban café en la luz abierta de la mañana, me invitaron a sentarme, hablamos de asuntos del alma, de tareas pendientes, de lecturas y de nuestras verdades, hasta saciarnos de agrado en apenas diez minutos. Les agradecí el rato y me vine a escribir -sin inspiración pero con oficio- estas alegorías sentidas que la dulce vida me puso en las manos y rescaté otra emoción; ojalá el mundo en Ucrania pudiera describirse con una sonrisa.
Ramón Llanes
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