DESDE LEJOS
Visto desde lejos el asunto del eclipse se me viene una reflexión que bien pudiera ser una válida para próximos envites o solo para pensarla un rato y echarla luego a la basura. Considero que después de llevar un final de liga fulgurante con una racha perfecta de partidos ganados y perder tres de los cuatro partidos de eliminatorias marcando un solo gol debe ser por algo concreto no previsto o por algo sobrevenido que no le hizo bien al equipo. Y refiero que la algarabía eufórica –dicho sea con todos mis respetos y sin ánimo de molestar ni siquiera al asiento más humilde del estadio- no fue emocionalmente bien gestionada, considero que produjo en los jugadores el efecto contrario, algo así como miedo escénico, excesiva responsabilidad ante la historia actual o cualquier otro galimatías psicológico que quebró el buen hacer en el juego sintiéndose como amilanados, faltos de agilidad e ineficaces técnicamente a la hora de competir. No se me haga mucho caso pero creo que algo de ello pasó, de otra forma no me lo explico.
Siempre es así, se intenta hablar de algo único en la vida como la aparición de un eclipse y se te amontonan las letras de tal manera que se acaba hablando de fútbol. No me leas.
Ramón Llanes
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