RAMÓN LLANES
miércoles, 5 de octubre de 2022
DICEN DE TI
DICEN DE TÍ.
He oído hablar de tí en las horas
tardías, las mujeres no prestaron atención a los insultos, los hombres te
pronunciaron cobarde, inmisericorde y falaz en diez ocasiones y tuvieron a mano
un soplo de reprobación porque eres quien gobierna sin gobernar, quien manda
sin establecer normas, quien pasea por los bigotes de los necios con un aire de
gallardía que no te corresponde; los hombres dicen de tí cuanto escriben en su
alegoría de ineptitud, te desconsideran, te tienen por malvado y desleal, te
describen como un aprovechado de la sinvergonzonería general de tu caudillaje.
Dicen de tí los viejos, que has llegado
por una extraña fe no comprobada, que no tienes la decencia en la ética y que
pierdes adeptos porque estás en la más oscura lejanía de la realidad de los
demás. Y hasta los niños del colegio concertado dicen verdades de tí, de cuanto
mal hiciste, de cuanto no saludas, de cuanto mermas la felicidad de los otros,
de cuanto desatiendes. Se atrevieron a despejarte el foro de quienes un día te
pusieron en el cargo y llegaron a distribuir anécdotas de mal talante, de
malhumorado, de estúpido que juega a enseñar las joyas en las caras tristes de
los indigentes.
Dicen tanto de tí que nos fuimos
corriendo a interesarnos por tu nombre. En letras negras, con titulaciones en
negro saíno y escrito en salmodia de
templo caduco, con todo el boato, con la temperatura a todo lujo, la
ilustración en latín viejo, las grecas en oro perfilado y las cornucopias en brillos
recién hecho, con toda la vulgaridad de un rico en decadencia, preguntamos tu
nombre que nadie sabía, tus orígenes que nadie conocía, tu casa que nadie
encontraba, tus teorías que estaban escritas en letras sin sentido; no dimos
con tu verdad y volvimos a nuestro espacio a descreer de tí cuanto nos
enseñaron y a creer de ti cuanto dicen quienes nunca te vieron. Habíamos
librado una confusión con un fantasma o acaso con dios.
Ramón Llanes
TAN CERCA
TAN CERCA
Me pasa que se me ha desdibujado
en mi trato con la cotidianeidad el sentido de lejanía; vivo
construyendo lo cercano desde mi tiempo más inmemorial y he llegado a una edad
cognitiva donde esta opción se me agarra como si fuera un sentimiento y no me
permite que otros horizontes me seduzcan y me atosiguen. Desconozco si esto
ocurre con frecuencia pero sí observo que puede ser una especie de aplomo que
el sosiego genera para librarse de envites de trasiegos, tránsitos, viajes,
aventuras o nomadismo. Y me pasa que siempre deduje de la lejanía una buena
premisa para el desarrollo evolutivo del ser humano; y entonces se me
contradicen las neuronas, se enfrentan entre ellas y no llegan a conclusiones
que me sirvan para tomar decisiones acertadas. Por ahora lo tengo todo cerca: casa,
ciudad, familia, pueblo, amigos, diversiones y sonrisas, casi que no necesito
buscar otros paisajes, otros lazos, otros conocimientos u otras maneras de
fraguar lo diario y he decidido quedarme e indagar más en el mundo que tan
cerca me ha hecho encontrar el lugar amado. Sin perder siquiera una pizca de
ansiedad y rebeldía.
Ramón
Llanes. 5 octubre 2022.
martes, 4 de octubre de 2022
CRECIDA
CRECIDA
Estuvimos juntos larga eternidad,
sobrados de mimbres para sostenernos
en la misma luz,
crecimos sin sabernos,
nos bebimos la vida
en un sorbo lírico,
anduvimos las trochas del oleaje
esperándonos en la orilla,
me reinaste la inspiración
siempre que la señora de plata
llamaba a versos,
nos veremos en la complicidad del tiempo,
con menos canciones,
con el alma quieta.
Ramón Llanes. De MAR IN VERSO.
PASIÓN
PASIÓN.
Fíjate, hermano lobo, has cazado la pieza y has perdido la pasión;
habías escrito en tus ojos solo el deseo de llegar y apresar y te quedaste en
eso, luego perdiste el placer de disfrutarla. Como el lector que ignora el
resultado de la historia, como el niño que no aprendió a manosear el juguete,
solo a encontrarlo; como la luna que acaba el ciclo sin interesarse por las
ráfagas de luz que se dejara en las oscuridades o como el hombre que llega, a
veces, sin saber para qué. Pérdida de la pasión, moda nueva, de arraigo actual,
de aceptación general, ansiedad sin pasión.
No discuto, hermano lobo, tu hambre, discrepo de tus deseos, del ansia
para después del deseo, del gozo que no te produce la victoria, de la emoción
que no le pones a la batalla; discrepo de tu manera de no lamer tus zarpas al
recibir el trofeo. Imagino que posees tantos que ya no te halagan o imagino que
no te altera el entusiasmo una meta más, pero discrepo, te sobra ansiedad, te
falta pasión. Para correr, para la estrategia del combate, para la mirada; tu
alma, imagino, necesitará el alimento de todas las sustancias que
espiritualizan tu rol en el contenido de esta selva donde te dieron luz y
cuerpo para vivir.
Es tu mundo un cuadernillo de letras sin calidad; hambre y pocas cosas,
que limitan el sentimiento a ello; y hasta tu loba te escasea en detalles, la
seducción, la preñez, la parida, la nacencia; le quitas la pasión y se queda en
animalada, en inconsciencia. Y no me discutas, hermano lobo, casi te diré que
no estoy ahora para sermones de santos, ni dogmas, ni monsergas; no olvides la
pasión.
Ramón Llanes.