MÚSICA DE CULTO
Pepe Roca cantó su vida anoche y yo tuve el noble privilegio de compartirlo. Acaso fuera la culminación de un sueño, de miles de sueños que se proyectaron a la luz otoñal de Onuba al ardor de casi un millar de personas de su generación que entramos con orgullo a despedir la humanidad del músico y salimos tarareando en “mi menor” el adagio eterno de la voz eterna de la figura más relevante y artística de la historia melódica de esta huelvanía que se hizo en el mundo a través de su presencia en el escenario de este mágico universo. El tono profesionalmente perfecto de la Banda de Huelva, la aportación linda de Mon Domínguez, la excelencia de Argentina, la imposible sencillez virtuosa de Joaquín Brito, la dotación coral de Jarcha y la imprescindible ternura de Toñi compusieron el aplauso infinito al músico Roca y el hombre Pepe subió al cielo cercano a la búsqueda de su hijo José Carlos y lo arrancó de su eternidad hasta abrazarlo con los pentagramas del chelo para no dejarlo volar a esas alturas y quedarlo en el alma de nuestra marisma. Elogiamos pasionalmente a esta Música de culto de la cual no quisimos irnos.
Ramón Llanes. 28.11.2025.

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