RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 3 de febrero de 2016

CIERTO OLOR A MARISMA

 
CIERTO OLOR A MARISMA


Eternamente marisma, piélagos, humedales, lodazal y equilibristas del fango . Marisma en plena comunión con eriales de estopa, angosta paz irritada a fuego y satisfecha por especies en reproducción anunciadora, consuelo del sobresalto en cualquier pulmón que mira a Huelva, allá por las bacutas despiertas y los ánades, y no más que las funciones oficiales deshaciendo libertades. Marisma con encías de odieles y tintos unidos en la misma respiración, cuando a propósito la mar les estorba y les requiere.

Cierto olor a enjambre de olillas desquebrajadas por la parsimonia del hedor que agota. La vida en la marisma comprada cada día a precio de escondite, sufre miocardios de estrés y suele moverse y revivir por no irse.Tiene poco espíritu el agua, no se afeita con brochas de espuma, calla, presume una soledad de vaivenes a los ritmos luctuosos de dictadoras mareas, tan lejanas. Fuerte olor a marisma agallando en los témpanos agoreros de abundancia. Olor a brea suelta y a pócimas de sal, olor a costumbre, a fresco, a citrato de niñez empuñado en los ojos rizados y verdes del tiempo bruto tan sordo a la eslora, tan rácano al espacio.

Huelva no equivocó el paisaje, se confió a la suerte de los pretéritos y nació apática, agradecida y suficiente; ganó remos y compró gentes; sufragó las comodidades y las luces hasta que se llenó con la misma vida que proporcionaba los humedales para erguirse en todas las orillas.

Esta ciudad, rica en palpitaciones, es umbral para sortear islotes y meteoros; acoge, recibe, entretiene y colecciona a advenedizos como entrega maternal que obligara el apego a la marisma. Es nuestra opción primigenia, el valor calado que nos presenta diferentes a fenicios antecesores, romanos, árabes y tartessos; ya somos ribereños de marismas de Huelva, de tez sólida, mirada abierta (como la mar) y actitudes ganadas a las convivencias.Es la Huelva nueva, ya brotada, ya esparcida en las colonias mismas de la hospitalidad para que quien se marche salga llorando. Esa es motivación de orgullo; que Huelva, siga oliendo a marisma, siga estableciendo pautas de diferenciación con quienes nos conquistaron.Ahora vale.
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Ramón Llanes.

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