HACER LA PAZ
El mundo tenía una paz universal casi imperecedera y perpetua hecha por los pueblos y los estados de conciencia y respeto, vino alguien -un humano o un millón- a desestabilizar los pensamientos, a incluir el conflicto en los libros y en las calles; llegó a nosotros -que estábamos desenganchado de errores- a olisquear células malignas y alimentarlas de perversión. Solo han pasado dos días o dos siglos desde entonces y figuramos en la carátula de las imágenes de la vida como agitadores del desorden y del miedo y se nos han olvidado las ganas de hacer la Paz. Y esos ellos que somos nosotros jugamos a la bondad con apariencias de párvulos recién vestidos cada cual con su hiel y su pistola en la faldriquera del alma. ¡Algo habrá que arreglar!.
Ramón Llanes. 23.8.2026
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