RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 18 de abril de 2017

EL HIJO DEL SASTRE

 

EL HIJO DEL SASTRE


A Ramón Llanes, con motivo de su homenaje
por la plataforma de POETAS DE HUELVA POR LA PAZ.

Cuando se disipó el humo de la última bomba que se tirara sobre este mundo, pude ver la ciudad levantándose y a sus gentes asomando las cabezas. Primero con miedo, después con perplejidad; por último con alegría. Todo indicaba que, por fin, había llegado la paz. Y lo había hecho de manera rotunda y definitiva.
Hombres y mujeres comprendieron que el camino bélico fue el equivocado, que la confrontación, en cualquiera de sus variables, no había sido solución, sino obstáculo mayor y decidieron, por siempre, que la concordia y el diálogo imperaran en sus vidas.
Vi niños a los que las cicatrices les sanaban, a los que les desaparecían máculas de sangre. Vi niños olvidando el hambre y el miedo. Vi mujeres a las que se les desvanecían moratones y llagas causadas por la insana afrenta de sus maridos. Vi a estos sanarlas con caricias y palabras de amor sincero. Vi ancianos, aún con olor a duelo, ayudar a antiguos enemigos para así honrar la memoria de sus hijos perdidos en los frentes.
En ese momento recordé a mis padres, a todos mis ancestros, a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos más sinceros, a mis hermanos los poetas y brindé mentalmente con todos ellos.
Por último, vi, en lo alto de un otero formado por cascotes cual escoriales de mina en el que empezaban a amanecer flores, a un hombre bueno. Estaba rodeado de gatos blancos, de niños sonrientes de todas las razas y de desarmados soldaditos de plomo. Era el hijo del sastre, que, siguiendo las enseñanzas de su padre, había hilvanado certeramente los hilos para que se lograra el deseado objetivo. Me acerqué a él, lo reconocí, me senté a su lado poniendo mi mano sobre su hombro y le dije:
  • Lo conseguiste, hermano Ramón.
  • Lo conseguimos – respondió él.
Nos miramos con evidente gesto de complicidad y asentimos sonriendo.
  • ¡Hermano Alfonso, hermano Alfonso, hermano Alfonso!
Esas palabras sonaban cada vez más altas y cercanas, hasta que hicieron que abriera los ojos.
  • Hermano Alfonso, despierta y cálzate los poemas, que aún tenemos camino que recorrer.
Me levanté, me calcé los poemas y, agradeciéndole a la vida que me hubiera unido a él, lo seguí sabiendo que ese nuestro camino, algún día, nos llevaría hasta un otero formado por cascotes cual escoriales de mina en el que empezarían a amanecer las flores.


Alfonso Pedro. 
Huelva 17 abril 2017